Pues, luego de haber disfrutado del excelente b2b entre Ariel Rodz y Ronan Portela (Shamrock) a eso de las 06.45 horas desembarqué en la nave, muchísimas gracias Emanuel!!!!!
Mi primera vez también en Cocoliche.
Se trata de un ambiente absolutamente under, vocablo muy usado en la década de los '80 y a mi entender tan propicio para la creatividad y el surgimiento de nuevas tendencias en todas las ramas del arte.
Por ejemplo el hecho de que la entrada a los baños sean biombos pintados de rojo, o que el espejo tenga una inclinación de 45º sobre nuestras cabezas cuando queremos vernos para retocar el maquillaje, ya nos dice bastante del lugar en donde estamos.
Bajar por esas escaleras hacia el sótano se transforma en una enigmàtica aventura...hay una profunda oscuridad que de a ratos es atravesada por relámpagos que acrecientan el suspenso....
Abajo, personas. Al principio cuesta distinguir quien es mujer o quien es hombre o quien es que cosa. Al rato nuestras retinas se acomodan y ya vemos algo mejor.
En la barra, sentado, un personaje travestido con una enorme peluca negra a lo Amy Winehouse me saluda amablemente y me ofrece una cerveza, y yo pienso gratamente...que lugar tan distinto...a otros.
Todos mirando hacia adelante, la música viene de allí.
Pues, resulta que hay cinco djs. que en tiempo real y sincronizados, están abordando conceptos o produciendo allí mismo, mostrando texturas, creando atmósferas, todo dentro de un marco de improvisación de una gran calidad.
La belleza de lo experimental lo da la circunstancia de que el "quinteto de latops" se encuentra en perfecta conexión su público, quien a su vez responde moviéndose o sólo disfrutando a ojos cerrados los diferentes sonidos envolventes que van surgiendo a medida que pasa el tiempo...
Mis amigos y yo disfrutamos 2 horas y minutos, porque todo terminó cerca de las 09.00, pero me fui muy satisfecha pensando... que privilegio haber estado este viernes en Coco.
