Agrego esta info,esta directamente relacionada con el tema tratado en el post.
MUSICA DIGITAL
Clic, clic, vas preso
Los sellos anuncian castigos judiciales para usuarios de MP3 y disparan el debate sobre la propiedad de la música.
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Txt. Nicolás Artusi.
nartusi@clarin.com
Si hasta ahora la retórica discográfica igualó al que se baja música con el invasor inglés ("pirata"), lo próximo será el imperativo policial: "¡Marche preso!". El escritorio será la escena del crimen y la computadora, el cuerpo del delito: el que descargue música ilegal podrá terminar en Tribunales.
¿Somos los piratas? Mientras los sellos argentinos amenazan con demandar a quienes bajen música de Internet, la línea delgada pasa por distinguir entre el consumo personal y el discotráfico. "Regular el intercambio de información entre computadoras es fascista", dictamina Daniel Melero, oráculo del tecno nacional. "Los que se oponen a la libertad de compartir MP3 son los dueños del negocio o los artistas más lacayos, como Metallica y Madonna, que viven de una industria antigua".
El sistema está aceitado en aquellos países donde hacen humo las chimeneas de la industria del juicio: tribunales estadounidenses, australianos y coreanos condenaron por "ilegal" al programa Kazaa. Y empezaron la caza de brujas con los usuarios, que llegó hasta Hong Kong, donde el pobre Chan Nai-ming, un desocupado de 39 años, sentará jurisprudencia si se hace efectiva la condena de 4 años de prisión y 6.500 dólares de multa por haber bajado tres películas (Kung Fusión, Planeta rojo y Miss simpatía: ¡nadie pagó tanto por ver a Sandra Bullock!). En la Argentina, la cámara de las discográficas (CAPIF) demandó al proveedor Speedy por promocionar la descarga y anuncia medidas con cuentagotas: "Se vienen los sitios argentinos legales para bajar música" o el más enigmático y amenazador: "La descarga ilegal tendrá consecuencias judiciales".
Mientras los Estados (para)policiales se fortalecen en un mundo orwelliano, las discográficas emplean poder de Policía y amenazan con meterse en los discos... rígidos. Quien use el Kazaa en la Argentina habrá visto la bravata legalista que interrumpe la pantalla: "Se ha detectado que desde su computadora se pueden estar poniendo a disposición de terceros archivos de música que contienen obras e interpretaciones protegidas por los derechos de propiedad intelectual...". Para Melero, "¡es una mentira! Esa es la parte más chica de un negocio gigante, pero con ese argumento se busca un refuerzo moral". Las multis dicen defender los derechos de los artistas aunque los músicos no condenan del todo las descargas... "Dicen que la piratería es 5 a 1 con respecto a la legalidad: es cierto que nos pagan 5 veces menos", se lamenta el Mono Fabio, cantante de Kapanga, quien ostenta un escepticismo militante: "Pero también es cierto que siempre que peleás plata con un sello, la excusa que te ponen es la piratería".

Los programas P2P (por "peer to peer", o: "par a par"), como el Kazaa o el Soulseek, habilitan que un fanático taiwanés de Los Piojos pueda copiarse Como Alí desde el disco rígido de un argentino. ¿Eso no es el equivalente a la vieja costumbre de grabarse el disco que compró un amigo? (bueno, aunque esté a 20.000 kilómetros de distancia). "Yo uso Internet sólo como un medio para conocer artistas nuevos y ver si compro el disco", confiesa Javier Zuker, DJ y downloader consumadísimo. ¿Será un cuento chino prohibir el intercambio de información, aunque sea música? Desde Haedo, el martes en que "incendiaron una estación de tren hermosa", Edu Schmidt, cantante de Arbol, cita a Sarmiento: "¡Civilización o barbarie! A algunas empresas les beneficia que se desarrolle la tecnología, pero esto le da libertad a la gente. Y eso no les gusta a las empresas... Yo estoy a favor del derecho al acceso a la información, aunque eso sea música".
Schmidt lleva la discusión a una duda filosófico/economicista: "¿Cuántas canciones necesitás para ser feliz? Multiplicalo por 3 pesos cada tema y calculá cuánta gente en la Argentina tendrá derecho a esa felicidad". Y Melero, que antes de fin de año lanzará su disco Acuanauta sólo a través de Internet (y gratis para todo el mundo) convierte el dilema en una batalla generacional: "Cada nueva tecnología pone en crisis los usos y costumbres. Si se quiere mantener la tradición, no sirve la tecnología. Por eso, en el universo de los unos y los ceros... ¡los viejos nunca van a ganar!".
Link:
http://www.clarin.com/suplementos/si...04/3-00201.htm