Cuando a finales de los 60’s Dubreq sacó el Stylophone este se hizo tremendamente popular en muy poco tiempo, tanto que incluso artistas de la talla de Rolp Harris o David Bowie lo usaron para sus conciertos. Una de las claves de su éxito fue su tamaño, tan pequeño que incluso lo podías llevar en tu bolsillo.
El hecho de ser tan pequeño limitaba enormemente sus prestaciones, este apenas contaba con 20 teclas (un sinte “normal” tiene unas 60) y tres sonidos: sintetizador, bajo y piano clásico. Además tenías la posibilidad de modificar el tono y el vibrato. Para hacerlo sonar, debías pulsar con un puntero, las teclas metálicas que tenía en su parte inferior.
Pues bien, 40 años después el Stylophone vuelve a la carga. Diversas tiendas online han comenzado a comercializar este aparato de nuevo por unos 25 euros. Pese a que la apariencia es completamente la misma, el Stylophone se ha adaptado a nuestros tiempos y ahora dispone de una entrada de audio Jack para que puedas conectar unos auriculares o incluso conectarlo a otra fuente de audio como puede ser un reproductor de mp3.
Además de la versión física, como cada día viene siendo más habitual, ha salido otra para el iphone: el iStylophone, aunque en este caso, no necesitas servirte de un puntero para pulsar las teclas. Las ventajas de este, el precio: unos 4 euros y la posiblidad de grabar directamente. Aunque nunca será lo mismo que sentir sus teclas.
Pese a su simpleza, gente como Kraftwerk supieron sacarle todo el partido, como demuestra su Pocket Calculator.