Dejo una nota muy interesante que salio en el diario La Voz del Interior el dia 05/06/08.
El vinilo es puro corazón Las descargas de Internet restan valor al CD mientras el antiguo formato recupera su esplendor. Y grandes grupos como U2 y Metallica les exigen a sus compañías reeditar en plástico. Madrid. Hace unas semanas, alguien en la cadena de supermercados estadounidense Fred Meyer se equivocó con un pedido de Accelerate, el último disco de REM. En el almacén, en vez de marcar la casilla CD, tachó la que correspondía a la versión elepé de vinilo. Al recibirlo, la mayoría de las tiendas decidieron devolverlos, pero aquellos que le hicieron un sitio descubrieron que se vendía a mejor ritmo que los CD.
A raíz de eso, la cadena decidió volver a dar una oportunidad en sus establecimientos al viejo plástico negro: hoy, en 60 de sus tiendas se pueden encontrar álbumes de The Raconteurs, Bruce Springsteen o Radiohead y reediciones de Metallica o The Beatles. Y empieza a hablarse de un renacer de ese formato en EE.UU., la madre de todos los mercados.
Porcentualmente, los datos suenan impresionantes: en ese país los pedidos a los fabricantes de CD han caído entre 2006 y 2007 un 17 por ciento, mientras que los de vinilo han subido un 36. Claro que cuando se pasa a números se ve que tampoco está bien dejarse llevar por la euforia: 450 millones de compactos colocados en 2007 frente a las escasas 1.300.000 copias en vinilo.
La Asociación de la Industria de Grabación de América señala que la tendencia es continuada y no circunstancial. Asegura que este año se venderán 1.600.000. Y parece que en España está ocurriendo algo similar.
La panacea. En 1987, los discos de vinilo vivían su última etapa de gloria. Siete años antes, las multinacionales Philips y Sony habían creado el disco compacto. Un formato que prometía “un sonido de ensueño”. El CD tenía más capacidad, 70 minutos frente a los 45 del vinilo, y una calidad equivalente a la de un plástico nuevo. Porque como a la vieja aguja se la suplía por un lector láser que no tocaba físicamente la rosquilla, nunca se rayaría. Además, era más pequeño y manejable... La panacea.
Arrasó. Pronto, más de 40 marcas se adhirieron al formato. Para 1996, se había hecho con el grueso del mercado en todo el mundo. La mayoría de la gente se deshizo de sus colecciones. Las multinacionales vieron un filón en reeditar todo su fondo de catálogo en versión CD, vendiendo álbumes amortizados décadas atrás a precios de novedad. Colocar a la gente lo que ya tenía con pequeños cambios para que no resultara tan evidente: versiones de lujo, remasterizadas, con tomas extras... El vinilo era, para el común de los consumidores, algo viejo y cutre. Aquel que defendía que sonaba mejor, más orgánico, que era un objeto bello y sensible; el puñado de aficionados que recordaban que artistas como Warhol habían diseñado portadas y libretos y que denominaban despectivamente a los CD “posavasos”, eran tachados de nostálgicos.
Pero en 2008 las cosas han cambiado. El rencor hacia el CD, el formato que, al ser clonable, ha hecho posible la piratería, empieza a hacerse público y decirse en voz alta. Hace poco, Elvis Costello soltaba a quien quisiera oírlo una furiosa diatriba contra el compacto. Aseguró que su nuevo lanzamiento sólo se publicaría en versión elepé. Al final se echó atrás. Pero cuando lo dijo resultaba creíble. Lo cierto es que, el que ayer era coleccionista hoy tiene modos de consumidor. Pero sí lo que empieza a haber es una nueva generación que disfruta no sólo del objeto sino de la ceremonia de escuchar música en vinilo, la cosa es distinta. Éste es uno de esos negocios en los que no todo es dinero.
Rob, el dueño de London Dealer, una tienda británica, observa que “los grupos están sacando singles otra vez. Y hay una nueva generación que se apunta. Sólo hace falta que las discográficas no lo vean como un negocio a corto plazo y se lo carguen poniendo precios abusivos”.
Mejor calidad. En la última época del vinilo, los discos eran tan delgados que parecían hechos de papel de fumar. Hoy, las tiradas que se traen generalmente de un puñado de fábricas de la República Checa y Alemania son de máxima calidad. Rodajas de plástico negro gruesas y pesadas, de surcos marcados y resistentes envueltos en carpetas del mejor cartón con portadas impresas con mimo. En general, era un mercado tan residual, daba tan pocos beneficios, que las grandes preferían licenciar los vinilos a pequeñas empresas. Por una cantidad tenían derecho a hacer tiradas limitadas de discos de catálogo. Así se ahorraban el engorro de fabricar, distribuir y almacenar. Pero eso está cambiando. “Estamos editando discos en vinilo de 180 gramos con una calidad muy buena. Hay casos muy llamativos como el de Metallica, que tienen un control completo sobre los lanzamientos. Nada se hace sin su consentimiento, que han exigido que la reedición de sus discos sea sólo en vinilo”, confirma Paul Reidy, de la discográfica Universal.
El repentino interés de los supergrupos por sus lanzamientos en vinilo parece demostrar una nueva perspectiva. U2 también exigió por contrato que sus discos se publicaran en vinilo. Pronto saldrá una reedición de sus tres primeros álbumes.
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