| Entrevista a Paul Van Dyk Entrevista a Paul Van Dyk
Entre el cielo y el infierno
Siempre a medio camino entre el mainstream y el underground trance, Paul Van Dyk sigue intentando mantenerse en la primera línea de fuego del panorama electrónico mundial. Cansado quizá del hastío del género en su concepción más pistera y desinhibida, nos presenta su nuevo disco, “In Between”, su trabajo más orgánico hasta la fecha, y donde han colaborado artistas de la talla de David Byrne, quien fuera vocalista de los míticos Talking Heads.
Por Markus Schrempf
En ‘In-Between’ has trabajado con varias cantantes muy reconocidas ¿abandonas los orígenes procedentes de los clubs?
No, no es eso. Todas las canciones tienen sus raíces en el Clubbing y el tema electrónico. Con Jessica Sutta de los Pussycat Dolls suena más Pop, con Rea Garvey de Reamon algo más Rock… En el disco también encuentras tracks puramente de Club. Cada canción tiene su propio carácter y contribuye al disco en su totalidad. El que escuche sólo dos o tres “tunes” obtendrá una impresión incompleta.
¿Cómo consigues sacar el trabajo de estudio? siempre estás de viaje y pinchando los fines de semana... además son bastantes trabajos en los últimos años.
El antecedente ‘Reflections’ se editó en 2003, después salió ‘Politics Of Dancing II’ (2005). Lo mismo ocurrió con ‘Politics Of Dancing’ (2001), que siguió a mi tercer disco de estudio ‘Out There & Back’ (2000). Ha sido un proceso continuo entre discos de estudio y remezclas. No me tomo medio año de descanso para hacer un disco en el estudio, mantengo los Dj Gigs. ‘In-Between’ está entre varias tendencias: progressive house, trance… es música electrónica en todas las facetas que se te puedan ocurrir. El tiempo también ha sido más compacto que en los discos precedentes. Han tenido mucho que ver también influencias globales como mis viajes a China, India, América y distintos países de Europa.
El trabajo está muy depurado. Parece que cada nota y cada “beat” ha de encajar hasta que consigues estar satisfecho.
Soy músico y mi música favorita es la electrónica. Antes de cualquier Dj Gig un compañero o yo mismo hacemos pruebas del sonido, no quiero imprevistos. Cuando pincho por primera vez en un lugar mi gente comprueba el equipo de sonido. Mi exigencia es que se trasmita lo mejor posible la idea de estar detrás de la música. La canción ‘Talk In Grey’ no da la impresión de ser laboriosa, no obstante tiene pequeños detalles que suponen un trabajo minucioso que transmiten un sentimiento especial. No soy un “freak” del control, lo veo en sentido positivo. Me gusta la música, la quiero hacer bien, lo mejor que puedo. Quiero mencionar a M.O.R.P.H., que estuvo en buena parte de la producción.
¿Hay tracks menos elaborados, es decir, que surgen de forma espontánea y rápida?
¡Claro! La idea de las letras a veces surge durante la canción. Trabajé con un escritor neoyorquino, le di la música y le dejé sentirla. Volvió con una serie de sugerencias. El track ‘New York City’ significa mucho para mí, lo gravé con ‘Starkiller’ procedentes de Miami, conocidos por éxitos como ‘Diskoteka’ y ‘Scream’. Su punzante Tech americano y Prog-House con elementos electrónicos me inspiró y quise producir algo en esta dirección. Trabajé con ellos, hasta conseguir un Backing-Track alucinante. Esta canción refleja para mi todo lo que hace de Nueva York ser lo que es. Es el mayor crisol de culturas del mundo. Le di a la cantante Ashley Tomberlin (Luminary) ciertos fragmentos de texto y consiguió transmitir el sentimiento que relaciono con esta ciudad a la perfección. Se me pone la piel de gallina cuando escucho su voz y las letras.
Parte del disco no es electrónico, ¿cómo surgió?
Es cierto. También te encuentras con una guitarra, una batería real y violines en este CD.
¿No te estarás cansando ya del trance, verdad?
No es eso, simplemente los tiempos cambian y es conveniente abrir tu espectro sonoro hacia otros estilos. Simplemente eso.
David Byrne interpretó ‘Fall With Me’. ¿Cómo se desarrolló el trabajo con él?
Utilizamos las nuevas tecnologías. Hablábamos por teléfono, producía música, que le enviaba por MP3, él desarrollaba melodías sobre ello.
¿Cuántas personas trabajan para ti y Vandit Rec.?
12 personas están trabajando en la central en Berlín, además de asociados que trabajan para nosotros en Estados Unidos, Australia, Asia e Inglaterra. No solamente están a mi cargo, también llevan los “Acts” de Vandit Rec. y nuestra radio cibernética VONYC, en la cual puedes bajarte directamente los tracks que te gusten o comprarlos. Tras la caída del mercado del vinilo y las compilaciones hay que buscar nuevos caminos para hacer llegar la música que te gusta a la gente. Fue un golpe importante que dejara de trabajar el sello de John Digweed ‘Bedrock’ y el sello de Carl Cox ‘In-Tec’. Nunca hemos firmado grandes nombres, sino que construimos nuevos músicos que llegan a nosotros a través de diversos caminos: por ejemplo, los romanos Nu NRG me estrecharon la mano con un White Label; Second Sun me dieron hace años una maqueta; los neoyorquinos Filo & Peri me enviaron sus maquetas a la oficina; Kuffdam – Plant me dieron un CD en Chipre... No tenemos contratos con los artistas. Tenemos que hacer el trabajo bien para que no se vayan, hasta ahora no nos ha dejado nadie. Yo mismo tuve una mala experiencia con MFS Rec., donde ya no tuve ninguna libertad artística. Quiero evitar esto a nuestros Acts.
¿Cómo han cambiado tus influencias hasta el día de hoy?
Reconozco haber aprendido mucho de Johnny Klimek, Cosmic Baby y Jens Voina. Cuando comencé con la música estaba aprendiendo el oficio de carpintero, por lo que no podía estar siempre en el estudio. Por aquel entonces marcaban las tendencias productores como Ralf Hildenbeutel, que desarrolló un sonido claro y cálido, así como Jam El Mar. El sonido Supertition de Hamburgo era en cambio más bien pastoso, con todo el respeto por Oliver Lieb, pero sus producciones eran algo blandas.
¿No te interesan los sonidos progresivos actuales, tipo Border Community?
Sin duda alguna, son producciones de mucho calidad, pero en ocasiones están grabadas a un tempo muy bajo, lo que me impide pincharlas todo lo que me gustaría… |