Rafael Anton Irisarri es hoy en día uno de los compositores más destacados de la región noroeste de Estados Unidos. Establecido en Seattle, el multi-instrumentalista transforma la música ambient en un paisaje compuesto por beats 4/4, profundos drones de guitarra, silencios articulados y capas de atmósferas en reverb, tan armoniosamente, que es casi imposible no sentirse hipnotizado por su belleza. Esta música te habla a través de los auriculares en una larga caminata nocturna, quizá algo que consideres hacer luego de leer esta nota.
¿Cuáles fueron tus primeros pasos en la música?
Empecé tocando guitarra y bajo en bandas punk durante el secundario, todo comenzó allí. Estaba interesado en el Shoegaze, punk y post-punk en ese entonces, aún hoy en día escucho estos generos regularmente.

¿Qué aspectos de tu profesión son los que más disfrutas?
Tener la posibilidad de viajar y tocar mi música frente a gente desconocida, conocer lugares que jamás hubiera imaginado conocer, o escuchar idomas que solo conozco por películas. Ese es uno de los aspectos más valiosos de lo que hago para ganarme la vida.

“En solitario es la nueva fiesta dance” figura en tus páginas online. Contános sobre eso.
Jakub (de Ghostly) dijo la frase luego de escuchar “Life's fading light” por primera vez, en un intento de describirle la música a un amigo. Me pegó bastante, así que lo uso desde entonces.

Vas a lanzar un nuevo disco vía Ghostly, ¿Qué podemos esperar de él?
Sí, estoy planeando editar otro álbum. Es un trabajo en proceso, pero tendrá un enfoque distinto, mayormente influenciado en las experiencias que tuve en vivo estos dos últimos años.
Creo en la evolución, y como artista, uno debería estar en un estado constante de cambio, la revolución necesita ser permanente. Amo tomar riesgos y hacer cosas que a nivel carrera son suicidas. Es un desafío constante que me mantiene con ganas de seguir haciendo discos. Hacer el mismo álbum una y otra vez sería muy aburrido.

¿Seguís grabando tus trabajos en vivo?
Masomenos. Lo intento, pero estoy trabajando con multi-tracks cada vez más seguido, consiguiendo mayor flexibilidad. El problema que tuve con el primer álbum grabado completamente en vivo era que no tenía partes separadas o “stems” (así se llaman) para darle a la gente que trabajaría en remixes. Este fue un gran problema, y me perdí unos buenos remixes por ello.

Dicho esto, intento mantener las cosas lo más en vivo que puedo, sin editar mucho, así que es bastante similar a como toco en shows. Crea cierta disciplina y te perfecciona a la hora de improvisar, lo cual es la base de mi performance en vivo y composiciones.

Contános sobre tu relación con el sello Ghostly. ¿Cómo empezó?
Conozco a Sam (curador de Ghostly) hace ya un tiempo, y en 2007 me pidió un demo. Nada formal, fue algo como “¿Qué estás haciendo últimamente?”. Y le mandé algunos tracks de lo que sería The Sight Below. Le gustó mucho el material, así que todo creció desde ahí. Amo trabajar con Ghostly, son muy buena gente y me han brindado mucho apoyo en lo que hago.

¿Qué tipo de experiencias tuviste tocando en grandes festivales, comparado con otras audiencias como museos o eventos artísticos?
Personalmente prefiero tocar en lugares chicos, para audiencias enfocadas, en galerías o museos, opuesto a, digamos, 25 mil personas en un festival de verano con grandes nombres en la grilla. Aprecio mucho las interacciones significativas con los oyentes y disfruto conocerlos y conocer sus historias. La música electrónica tiende a ser escuchada en clubs a un nivel muy superficial.

Estaba a punto de preguntarte sobre tus fechas en Estados Unidos, y luego descubrí que tuviste un incidente en Portland.
Las fechas en Estados Unidos son muy raras... casi bordeando lo surreal, algunas veces pareciera que estás metido en una película de Almodóvar. Los grandes clubs son administrados como empresas cuasi-criminales, con sus agentes constantemente vendiendo shows para la masa, así que no hay modo de que un artista independiente como yo pueda ser bookeado. Bueno, salvo que estés abriendo para alguna mierda como Trentemoller (cosa que voy a hacer la semana que viene). Qué puedo decir.. yo también tengo que pagar cuentas, y no tengo un trabajo diurno o alguna otra fuente de ingresos.

Por otro lado, soy bastante consciente de esto y tengo una actitud nihilista al respecto, mi set consiste en 30 minutos de un drone a 40 hertz, sumado a algunos sonidos de guitarra. No voy a comprometerme para conseguir dinero o para conseguir audiencias más grandes. Si no me conocías anteriormente, no quiero que me escuches porque me viste abrir un show grande para otro artista. Dudo que los promotores me dejen tocar todo el set de todos modos, lo más probable es que me lo corten. Pero no me importa, me gusta presionar botones “para que todo sea consumado, para sentirme menos solo, no tengo más que desear que haya una gran multitud de espectadores el día de mi ejecución, y que me despidan con gritos de odio”. (*)
Creo que es por esto que la mayoría de los promotores temen bookearme.

Portland: Estaba tocando un set ambient/drone con Simon Scott. Era nuestro primer show juntos en Estados Unidos y fue una gran experiencia. Desafortunadamente, la galería de arte en la que tocamos recibió quejas por ruidos molestos y la policía llegó y cancelaron el show. Fue lo más ridículo que pudo haber pasado, un concierto ambient cancelado por la policía. Cosas más extrañas han pasado..

¿Dónde has disfrutado más tocar en vivo?
Fue fantástico haber tocado en Italia, y también en Jerusalem. Australia me pareció un país fantástico, y me encantaría volver a España pronto, ya que me gusta mucho viajar allí y no voy desde el 2009.

Felicitaciones por tu trabajo en los remixes para Biosphere editados recientemente en Touch. Ya que es una edición limitada, me gustaría saber si coleccionás vinilos, o cualquier cosa.
¡Gracias por las palabras! Soy un gran admirador de Biosphere, así que fue un honor trabajar junto a Geir. Es un buen amigo y todo un caballero, así que fue una experiencia fantástica. También sigo mucho al sello Touch, es casi como la familia real en la música electrónica.
Colecciono vinilos, hace poco recibí de los nuevos de Laughing Stock y Mark Hollis en Talk Talk, y hasta ahora los he disfrutado bastante.

Tuviste grandes colaboraciones tocando en vivo, y un encuentro con Fennesz el año pasado. ¿Ya lo conocías personalmente? ¿Cómo surgió la idea de tocar juntos?
Si, hace ya un par de años que conozco a Christian. Tocamos en los mismos festivales a menudo y compartimos agente en Estados Unidos, así que fue bastante orgánico. Tocábamos en un festival en Italia el año pasado y hubo problemas con los horarios, así que me preguntó si me gustaría sumarme a su set. Esto fue una grata sorpresa, así que lo hice, y volvimos a hacerlo en Seattle, estuve muy feliz por ello, no podría estar más agradecido.

Contános sobre tus trabajos junto a Benoit Pioulard como Orcas.
Es un nuevo proyecto que empezamos, y estamos trabajando en un disco actualmente. Amo trabajar con Tom (Benoit Pioulard), es un artista muy talentoso y tiene un espíritu muy afin, casi como un hermano menor para mí.

Tu música resulta muy apta para escribir sobre ella, las palabras fluyen solas y los más diversos términos o analogías emergen a la hora de escuchar e intentar describirla. ¿Has pensado en esto a la hora de componer?
No, en absoluto. Es difícil intentar describir el proceso. Es como una catársis, un tipo de terapia. Creo enérgicamente en la música como una fuente importante de curación, y no lo estoy diciendo de un modo estúpido o hippe cósmico, ya que soy completamente ateo. Quiero decirlo de este modo: durante mucho tiempo la música fue un modo de hacer frente a mi depresión y a mi propia percepción de mortalidad. Estuve rodeado de muertes desde niño, y cuando uno crece rodeado de tragedias, hay cierta tendencia a desarrollar una piel muy gruesa y una baja tolerancia por la humanidad, o por la idea del ser humano. Esta profunda sensación de pérdida sólo puede ser expresada a través de la música que hago, y soy muy afortunado al poder compartirla con otra gente. Si no estuviese haciendo música, ya estaría muerto o internado en un manicomio.

Grabaste Glider estando aislado por unas semanas en una casa. Y este es un proceso que muchos artistas tuvieron a la hora de crear grandes obras, no solamente músicos. Es curioso, o al menos remarcable, que con la profunda sensación de pérdida, o una baja tolerancia por la idea de ser humano, lo que se obtiene luego del proceso de creación es algo muy humano, una expresión de un sentimiento casi tangible, en este caso a través de la música. La fatal ironía de encontrar belleza detrás de la tristeza.
Para mí tiene más que ver con la resignación, sabiendo que todo es efímero, todo son momentos, y al igual que con nuestras vidas, es bueno capturar esos pequeños instantes en el tiempo. Nuestra percepción de las cosas va cambiando, se desvanece, pero la documentación queda. Todos nos estamos descomponiendo lentamente, perdiendo partes de nuestra existencia volátil. Me siento muy cómodo con mi piel, y sabiendo que algún día ya no voy a estar más presente, pero los trabajos, con suerte, durarán, como parte de un memento colectivo. Es maravilloso escuchar piezas de música romántica creadas casi dos siglos atrás, y saber que aún hoy generan cierto impacto. No podría pensar una mejor manera de evitar nuestra mortalidad.

Te preguntaron muchas veces sobre la cita de Albert Camus en el disco Glider, y comentaste que fue una gran influencia. ¿Hay algún otro escritor cuyas citas agregarías en un release?
Amo a Albert Camus, fue una gran influencia cuando fuí un adolescente. Soy un gran admirador del escritor uruguayo Horacio Quiroga. Su historia familiar es muy similar a la mía, empañado en tragedia desde una edad temprana, así que puedo relacionarme mucho con su obra. Creo que posiblemente haya sido el mejor escritor en lengua hispana, y una gran inspiración para mí.

¿Trabajás en alguna otra expresión artística además de la música?
Me encanta la fotografía y el cine, pero soy muy malo en ambas. Aunque me gustaría trabajar más en films, actualmente estoy escribiendo un corto y es algo bastante divertido.

Tanto como The Sight Below o Rafael Anton Irisarri, tuviste portadas de álbumes con paisajes, y el aspecto visual pareciera ser muy importante en tus presentaciones. ¿Has sentido a la música como imágenes?
La mayoría de mi trabajo está directamente influenciado por lo que me rodea en el día a día (la región Noroeste del Pacífico en Estados Unidos). Creo que, de cierto modo, mi álbum más reciente como Rafael Anton Irisarri (The North Bend) fue una postal de audio de esta región.
Aunque no esté intentando escribir música que pueda servir como soundtrack para, digamos, una caminata en el bosque, creo en utilizar los sonidos que me rodean todos los días como un tipo de lienzo. Ahí es cuando todas las grabaciones ambientes que hago vienen a mano. Procesar una grabación de campo y usarla como fuente de sonido para una composición es lo más cercano que puedo llegar a utilizar a la naturaleza como parte de mi proceso creativo.

*Extracto de El Extranjero, de Albert Camus.