Entrevista a Paul Johnson
Asomo la cabeza por la habitación de Paul Leighton Johnson justo en el momento en el que se prepara un porro de maría. Me indica que entre y me pide que se lo líe. “He tenido un día muy ajetreado. Venimos directos de Chicago para un solo bolo. Y encima la aerolínea ha perdido mi silla de ruedas. ¿Dónde se puede meter una jodida silla de ruedas?”. Nos acompaña James Thomas que le hace de asistente en este único bolo en Europa, el Becool barcelonés. Me entero que va a publicar con él una producción a medias para un sello australiano. En su tarjeta pone Infinite Soul Recordings. “Quiero ser Dj como Paul, nadie mejor que él para enseñarme, es un maestro”, me comenta mientras vemos la CNN. Voy a empezar la entrevista. Pero antes el maestro se dirige a mí para conminarme a iniciar lo que tenemos entre manos. “Quien lo lía, lo peta”.
Así que usted se considera una persona tranquila.
La gente más callada es la que siempre mete más ruido.
Eso es verdad.
Es muy curioso porque la gente siempre se dirige a mi con aspavientos y gritos: “Ey, Paul cómo estaaas!”. Excesivo para una persona como yo.
Elige sus palabras con el mismo cuidado que los discos en sus sesiones.
Es muy fácil pinchar. La clave está en la velocidad y en elegir bien los discos. Cuando tienes una maleta a rebosar de buenos discos te puedes olvidar de todo lo demás.
La velocidad es la clave.
Cuando pinchas a 130 o más la gente se cansa muy rápido. Hay más circulación en la pista, gente que sale a descansar y otra que entra después de un tiempo tomando aire en la barra. Yo soy amigo de pinchar siempre a la misma velocidad. Guárdame el secreto.
Y no le ha dado por pinchar deep house ya de más maduro.
Que va. Todo lo contrario. Vuelvo a pinchar los hits bailables que ponía a principios de los 90. Get Get Down, Big Love… siguen funcionando a pleno rendimiento en mis sesiones. If this ain't love/ Why does it feel so/ Why does it feel so/ Why does it feel so/ Why does it feel so good … Nadie pincha ya este tema. Y es increible. Sigue funcionando.
Es que una de las claves de sus sesiones es la sensualidad con que trata a la audiencia.
Si, he pasado de ser un Dj sexual a uno más, si, digamos, sensual. El ritmo, al melodía… Si, eso es. Mira, a veces si que pincho a 130 rpm para animar a la gente cuando veo que la intensidad en la pista se ha diluido un poco. Pero después vuelvo a mi cifra mágica. Guárdame el secreto.
Parece ser que Farley Jackmaster Funk le estuvo poniendo al tanto de algunas claves para pinchar en Becool.
Los organizadores me pasaron un video con una entrevista en video en la que Farley hablaba del club y lo primero que pensé fue: “!Qué cojones hace con una gorra de lado!”. Él que siempre ha sido de formas clásicas. ¿A quien pretende engañar? (risas desaforadas). Yo si que visto como un chulo. ¿Pero él? No me jodas.
Usted es tan, digamos, espiritual o religioso como Farley…
No demasiado. Cuando crecí estaba rodeado de un ambiente religioso que me empujaba a ir a misa todos los domingos. Pero una vez empecé a viajar por el mundo me di cuenta que la espiritualidad no depende de lo que haya o deje de haber ahí afuera. He estado en muchos países en los que el cristianismo no tiene nada que decir. Ni puñetera falta que hace. Y mucha de esa gente vive feliz y en comunión con ellos mismos. Me gusta escuchar todas las consideraciones teológicas que llegan a mí. Me fascina comprender las múltiples acepciones de lo que llamamos religión.
Viajar abre mentes.
Si, siempre tuve claro que me quería dedicar a algo que me permitiera viajar. Cuando me gradué en la High School mi plan fue alistarme en el ejército y poder salir fuera de EE.UU. para ver otras realidades. A mi me daba igual tener que disparar a alguien yo lo que quería era ver otros países. Cuando me disparé y quedé postrado en esto todo eso se acabó. Pero se me abrieron otras posibilidades como por ejemplo empezar a producir y a girar por todo el mundo como Dj internacional. Al principio no me podía creer que la gente me contratara para ir a pinchar al otro lado del charco únicamente porque había producido cinco tracks de éxito. Pero así fue. De repente me vi cogiendo aviones de aquí para allá. Todavía me impresiona pensar que lo que hacíamos cuatro tarados en Chicago podía llegar a tener éxito en el resto del mundo. Producíamos tracks con letras tontas como podíamos estar, yo que sé, tirándonos pedos para divertirnos. Era una cosa de chavales.
Lo mismo me dijo Farley, por cierto.
Give me that pussy… Give me that pussy… Yo qué sé… Todas aquellas letras eran cosa de chavales. Suck my dick… Suck my dick…
Claro y entonces llegó la atención de todo el mundo para la que ustedes, como jóvenes que era, no estaban preparados…
A muchos de mis coetáneos se les fue la cabeza. Y no era necesario. No valía la pena. Todo el mundo empezó a señalarnos con el dedo. La clave fue mantener la calma. Una actitud que he intentado reforzar con el tiempo. Viene alguien que no conoces y te habla como si fueras su amigo de toda la vida, adelante trátale como si fuerais íntimos. Qué más da. Hazle sentir bien si es eso lo que busca. Te ahorrarás muchos problemas.
Bueno, yo a usted le he pillado en una posición, digamos, controvertida. Bueno, a ojos de mucha gente.
Si te hubiera molestado retiro la mercancía y a otra cosa. De todos modos tu fumas tabaco de liar. ¿Es eso mejor que lo que yo fumo? ¿Es más reprobable mi hábito que el tuyo? Bueno, depende de con que ojos lo veas. Yo odio el tabaco, ¿sabes? Dos de mis familiares más cercanos han muerto por el tabaco. Mi madre murió en el 2001 de cáncer. Mi padre de lo mismo cinco años después, tras haberle extirpado la traquea entera. ¿Qué es mejor? En cambio no conozco a nadie que haya muerto por fumar marihuana. Bueno, a mi me da mucha hambre y es probable que algún día me coma a alguien de un bocado (más risas).
Entonces llega el éxito de Get Get Down y usted tan tranquilo.
Claro, tio. Mucho más incluso que antes de ese jodido hit. Todo el mundo enloqueció menos yo. Soy una persona fácil. Me gusta las chicas igual que antes. Sigo siendo tan vago como antes de ese track.
Digamos que ese track le salvó la vida. O se la complicó.
Si, imagínate que ahora estuviera por ahí guerreando, en algunas de esas misiones de mi país en Irak o vete a saber donde. De alguna manera me considero un tipo con suerte. Dios me postró en una silla para que hiciera música y no me pusiera a hacer el tonto con un fusil en la mano. El accidente cambió el curso de mi vida. Un chiste macabro para hacerme entender que mi camino no era convertirme en sargento chusquero. A fin de cuentas ahora trabajo con música que viene a ser lo mismo que repartir amor.
Maravillosa historia.
Es curioso porque mi madre me obligaba a tocar música durante tres horas diarias. Y yo lo odiaba. Lo que quería era alistarme en el jodido ejército. Repito, tengo la sensación de que mi vida es como un chiste malo. De hecho, estoy escribiendo mis memorias. Llevo apenas tres párrafos. Lo he dejado en stand by porque aún me queda un trecho por recorrer y quién sabe lo que todavía está por llegar. Sargento Johnson. Cada vez que lo pienso me pongo a reír.
Siga siga…
Lo único malo es que soy muy vago para según qué cosas. No tengo paciencia para los trabajos que exigen una atención sostenida. Acabé Get Get Down en quince minutos. De hecho no iba ni para single. Iba a ser el track número 10 del álbum que estaba preparando por entonces. El jodido número 10. Necesitaba 10 temas. Empecé a tocar el sinte y a hacer pruebas: “Let’s Let’s Fall… Let’s Let’s Fall”… No me gustaba.”Let’s Get Down, Let’s Get Down…”. No me servía. Probé de nuevo: “Get Get Down, Get Get Down”. Ya lo tenía. Entregué el álbum… ¡Y se quedaron con el jodido tema que había compuesto en un cuarto de hora!. Había dedicado tres meses de mi vida a producir el álbum y el empresario de turno se quedaba con el último tema. Ahí empezó una vorágine de locura en mi vida.
Otro chiste en su vida.
Carl Cox empezó a pinchar Get Get Down. Louie Vega empezó a pinchar Get Get Down. Frankie Knuckles empezó a pinchar Get Get Down. Roger Sanchez, Get Get Down. Pensaba que era una broma. Pero no, todo iba en serio. Todo mi álbum The Groove I Have eclipsado por un tema idiota.
¿Por qué empezó a pinchar house y no techno como su amigo Robert Armani?
Empezamos juntos en esto. Poco después Robert se aceleró y se acabó decantando por el techno casi por una cuestión natural. De hecho, después de muchos años pinchando techno, hardcore y demás, Robert se ha vuelto a pasar al house. Mis sesiones y las de él ahora difieren poco estilísticamente hablando. Se ha cansado del techno.
Chicago ha sido una cantera inagotable de Djs. ¿Lo sigue siendo?
En Chicago todo el mundo es Dj. Le das una patada a una piedra y te salen miles de Djs. Y todos buenos. Chicago es un volcán en erupción que escupe Djs buenísimos. Tienes que ser especial para destacar entre tanto mozalbete. Afortunadamente tengo técnica de Dj de hip hop, así que ya tengo mucho ganado respecto a otros Djs de mi estilo. ¿Te quieres liar otro? Tú lo haces muy bien.
Paul Johnson (17 Marzo 2010) :: Entrevista :: Clubbingspain.com