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Hernán Cattáneo, el DJ argentino más reconocido, repasa un año excelente para la escena dance local. Además, una guía con las fiestas imperdibles del verano
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"Hasta que me fui a Europa me sentaba siempre ahí." Hernán Cattáneo señala una butaca amarilla de la platea baja B de la Bombonera. Cosas del fútbol: nostalgias, alegrías. Quince días atrás, el DJ más importante de la Argentina -y uno de los más respetados del mundo- dio la vuelta en el estadio de Yokohama, cuando Boca le ganó al Milan y se convirtió por tercera vez en el mejor equipo del mundo. La noche anterior a la final Intercontinental, tocó en un club repleto de criollos durante una fiesta promocionada con su nombre impreso sobre flyers azul y oro.
Campeón. Boca Juniors. Hernán Cattáneo. La música dance. Todo tiene que ver con todo, diría alguien que no viene al caso. De cara a un verano que se augura electrónicamente rico, y después de un año sin precedentes en las pistas locales, es válido el reconocimiento y el análisis de un sonido que, cada vez más popular, ya es pasión de multitudes.
En 2003 vinieron a la Argentina Paul Oakenfold, Sasha, Carl Cox y John Digweed (los cuatro peces más gordos). Más de 40 mil personas agotaron las localidades de Creamfields. Moonpark cambió los códigos del Luna Park y llegó a cautivar diez mil almas. Una legión de DJ ( ¡too many DJ´s! ) contribuyó desde el underground a sembrar la semana con fiestas más y menos de culto. Se crearon los primeros premios de la escena electrónica y los entregó el sitio de Internet Buenos Aliens. Pasaron estas y muchas cosas más. De Norte a Sur, porque el interior fue una revelación y la república entera quiso bailar. "Y no creo que este sea el techo -pronostica Cattáneo-, seguramente va a seguir creciendo. Por eso, más que nunca, hay que hacer las cosas bien."
Mientras en Gran Bretaña -cuna europea de la oleada dance- aparece el fantasma del ocaso, la novata América del Sur -con centro en nuestro país- crece geométricamente. "Acá estamos de ida y allá, de vuelta -compara una voz más que autorizada-. Es cierto que este año se habló mucho de la decadencia del dance, y corresponde al sector de los suplerclubes, que son los que están sufriendo. En cambio, los clubes más chicos, los que realmente valen, están tan buenos como siempre".
El punteo intercontinental tiene disparadores claros. El cierre de Cream como discoteca, la caída del coloso Ministry Of Sound, el cierre de revistas especializadas como Muzik . "Lo que dejó de funcionar es la megamarca, como Ministry (discos, revistas, club, giras) y, en mi opinión, en el cambio se ganó calidad. Además, no es bueno que nadie tenga ese poder durante mucho tiempo. Es más democrático."
Nobleza obliga: en Inglaterra el humo ya se disipó y dejó un rico panorama; los años pasaron y allá nadie se sorprende con que el HSBC tenga un track break beat o que el equivalente a nuestro aceite Mazola elija un tema dance para su publicidad. En estas latitudes, lo que abundan son los nuevos invitados al banquete para probar de qué se trata la cultura dance. "Por eso ahora, que hay más movimiento, más dinero, más marcas y más gente involucrada, es importante que se reconozca la diferencia entre una propuesta seria, y poner dos bandejas, un equipito y unos parlantes para pasar música en la playa."
Quizá porque le llevó muchos años de trabajo y aprendizaje consagrarse como la figura internacional que actualmente es (puede, al mismo tiempo, estar entre los 20 primeros DJ de una encuesta mundial, ser elegido la revelación en Hungría y el mejor en su país), ante el auge Cattáneo llama a moverse con cuidado. Pero, de ningún modo, deja que la responsabilidad opaque la sonrisa del campeón. "Fue el mejor año, y no hay dudas", dice quien, orgulloso, se siente profeta en su tierra.
Personalmente sin vacaciones en el frente -apenas tendrá diez días libres entre sus dos únicas presentaciones en la costa (el 9, en Gesell; el 17, con Layo & Bushwacka!, en Mar del Plata)-, a mediados de mes el DJ se sumergirá en la gira norteamericana de presentación de su CD Mix Renaissance Masters Series , que continuará hasta mayo por todo el mundo. Y, sí, por cuarto año consecutivo, 2004 lo pasará lejos de casa, con base en Londres, rompiendo récords. Así, hasta que su vida de música y aviones deje de hacerlo feliz. "Siempre hay un disco nuevo para hacer, un país más para visitar, un lugar para volver. Y todavía tengo mucho que aprender".
Producción y textos: Constanza Bertolini
La Nacion