Entrevista a Mike Dred (11 Noviembre 2009)
Un bar atestado de gente mirando el derby madrileño a muy pocos metros del Specka donde esta noche de sábado va a celebrarse una nueva noche Analogical Force. “No se sabe qué juegan”, dice el locutor de la Sexta. Mike Dred lo sabe muy bien y desde hace mucho tiempo. Es tan consciente de su potencial que se ha tirado ocho años perfilando el sonido de su nuevo álbum. Me enseña algunas muestras desde su iPod mientras el bar estalla en “goool”. Chutazo por la escuadra el que nos cuela unas horas después el propio Mike con una sesión en la que nos pasó la mano por la cara a todos. Todo un caballero de los de antes este Mike Dred. Cara de ángel, buenas maneras, pero cuando se tiene que escupir en el suelo se hace y punto. Grande.
Me preguntaba si a usted le interesan las bandas de rock…
No estoy muy metido en esa escena. Tal vez lo último que me gustó y que me marcó algo fue Nirvana. Del resto he estado bastante despegado. Antes seguía bastante la escena de metal. También tuve mi época new romantic. Después pasé por el hip hop y el breakdance. Bueno, son fases por las que va picando uno.
¿En qué punto se encuentra su relación con Rephlex? ¿Va a sacar su nuevo álbum en este sello?
Mi relación es buena pero mi próximo álbum como Mike Dred lo voy a sacar en mi propio sello. Si, es un proyecto muy personal en el que he estado embarcado desde hace ocho años y entiendo que debo sacarlo en mi propia plataforma, Machine Codes. Se dice del sello que está oficialmente cerrado pero no es así. Lo que pasa es que ha pasado por varias fases. Nunca me he podido centrar en él de una manera estable porque siempre que tenía un tema lo enviaba a algún sello de los que empezaban para echarles una mano. Si, he sido algo así como una hermanita de la caridad.
En su dilatada carrera también ha decidido tomarse algún que otro break. Algo normal por otra parte.
Si, mi paréntesis vino allá por el año 2001 cuando sacamos el álbum de Universal Indicator, Innovation In The Dynamics Of Acid. Desde entonces me centré en buscar mi propio sonido, perfilarme como compositor, no tanto como productor. Quería reformular el sonido, crear algo realmente nuevo. Si, ya sé que eso es difícil pero siempre llega ese momento en el que lo que no quieres es repetir fórmulas. Y ese momento llegó en 2001 y hasta ahora que ya tengo listo ese nuevo trabajo.
Algo así como un músico de jazz...
Exacto. Si, eso es, quería tocar con la mentalidad de un creador de jazz ero con un entorno computerizado y sintetizador. En realidad mi nuevo trabajo no está tan enfocado en la música si no más bien en el diseño del sonido. Tiene más que ver con la escultura. Tengo material para rellenar unos cinco álbumes. De los setenta tracks que tengo más o menos listos sólo tengo claro los que voy a publicar con mi nombre. El resto los iré repartiendo entre los diferentes alias que de alguna manera otra se irán reactivando a lo largo del año que viene.
Ocho años para completar un álbum que habrá necesitado para esculpir ese sonido personal al que se refería y por otro lado que habrán sido vitales para “desmarcarse” de todo ese sonido ambiente que nos rodea…
Si, además que son ocho años en los que ha habido una evolución y un abaratamiento de la tecnología tal que se ha creado un ruido, las más de las veces amateur, del que es muy difícil desprenderse. Yo por si acaso he estado todo ese tiempo trabajando en solitario para saltar a escena ahora, una vez esa fiebre se ha ido atemperando. He tenido que sacrificar mucho tiempo en sintetizar y grabar ese sonido al que me refería. Estoy obsesionado con crearme una identidad sólida. Y eso sólo se consigue con tiempo. Mucho tiempo.
Bueno, usted lo tiene más fácil porque es algo así como una especie de ingeniero de sonido…
En realidad yo empecé en esto como Dj. Empecé a producir temas un poco después.
Es difícil crear algo nuevo en términos “electrónicos”…
Si que lo es, si quieres te pongo algo en mi iPod de lo que voy a publicar. Mira este que te voy a poner es tal vez uno de los temas más abstractos. Se trata de recrear de la manera más convincente posible el goteo del agua desde un plano que viene de arriba hasta caer a la superficie que se supone que es el suelo.
Recreando sonidos de una realidad natural a partir de un entorno, digamos, artificial o sintético…
Si, sería algo así. A partir de un proceso que es más sencillo de lo que pudiera parecer, he conseguido sintetizar sonidos de la naturaleza y darles una identidad tal que parece que sean reales. Recrear el fluir del agua de una manera artificial y que resulte más creíble incluso que el “agua real” no es tan fácil. Y lo he conseguido con el uso de echoes y delays. Mi interés principal reside en conseguir un sonido puro a través de la síntesis. Como tomar de la naturaleza algo que en realidad está contaminado para limpiarlo y crear de lo artificial un resultado más puro aún que el que la realidad nos presenta cada día. Busco convencer a la audiencia siguiendo el camino que va de lo artificial a lo real. Todo el material está grabado en el año 2003, lo costoso ha sido procesar todo ese material. Este tema que estás escuchando, por ejemplo, ¿escuchas como redobla ese “clic”?... es imposible que un humano haga ese ruido con las tijeras… Pero seguro que pondrías la mano en el fuego y dirías que son unas tijeras de verdad...
Es un concepto ese tan interesante como suicida en términos comerciales.
Si, por eso lo voy a sacar en mi propio sello. No quiero que nadie tome el riesgo por mí. Y más si tenemos en cuenta que es mi primer trabajo en mucho tiempo y que seguramente existe una cierta expectativa por escucharlo. Este es mi cachorro. De todas maneras habrá otros cuatro álbumes esperando en la recámara para parapetar el golpe. No sé si me explico.
Esto suena tan limpio que parece que corte y encima es tan “aislacionista”, tan cerrado en si mismo que…
Si, piensa que para mí la grabación de este disco ha sido además una experiencia personal bastante intensa. Es mi propio espacio personal que cedo al resto. Por eso su escucha debe ser privada también. Y acompañado de un buen equipo. Me han llegado a decir que suena a banda sonora de los 60. Bueno, es una opinión más.
Después de este sobreesfuerzo y esta concentración qué es lo que ocurre con el resto de sus proyectos, Universal Indicator, Kosmik Kommando…
Tengo otros tracks completamente analógicos que todavía no sé muy bien cómo voy a empaquetar ni bajo qué paraguas. No sé, tengo setenta tracks esperando a qué les asigne un proyecto. No es nada fácil trabajar con tantos alias. Alguien que no te conozca y elija cualquiera de mis alias puede llevarse una imagen sesgada de mi cuerpo artístico global. Pero bueno, esa es la magia del techno también. Forma parte del juego. La decisión la tomo siempre en el último momento y bajo presión. Bueno, con el único con el que no puedo elegir de manera individual es con Universal Indicator porque hay otros artistas involucrados y necesito saber cual es la línea a seguir.
¿Es verdad que en Gran Bretaña hay un nuevo interés por el hardcore? Ahora que estamos acabando la primera década del 2000 deberían haberse revisado de pleno los 90…
Mira, creo que ese movimiento no pasa de un puñado de Djs que están pinchando clásicos de una manera casi nostálgica. Yo concretamente lo tengo muy complicado para tomarme todo eso sin una cierta perspectiva. La que te da la experiencia. Voy a una fiesta de ese tipo y me lo tomo como un divertimento.
Después de tantos años, ¿hay algo que le quede por aprender de la TB-303?
Pues no. Básicamente pasármelo bien. En realidad no es un instrumento, es más bien un juguete. Tus posibilidades de juego son limitadas. Por eso me gusta. Porque cada vez es más complicado sacar algo diferente. Cuanto más limitadas las posibilidades, más fascinante se presenta siempre el reto.
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