"La escena ya no procrea"
Cinco años después, saca nuevo disco y un show basado en... una campera.
Podemos imaginarlo, viejo y canoso, sentado al piano de una cantina galáctica, reinterpretando su Mama Killer Night (2004), los clásicos de Daft Punk y las canciones de su demoradísimo Discotape. Capri, el otrora niño vocoder, niega haberse tirado a chanta: "Fue una búsqueda difícil, es complicado tirarse al agua cuando no estás del todo conforme. El 90% se hizo en mi estudio y la mezcla la hicimos en El Pie, con Uriel Dorfman (NdeR: también colabora con Gustavo Cerati). El es como un asistente técnico y terapéutico, y tiene mi edad. Eso es importante para mí. A veces no te entendés con gente de otra generación".
Cinco años pasaron entre ambos discos. ¿Se colgó el sistema? "En todo este tiempo, salí a tocar mucho. A veces mostrando mi lado de DJ, otras mi costado de canción pop". En México y Centroamérica, también en Europa, descubrieron a este cantautor de la era digital: "De repente llega un argentino que toca el Rhodes y hace un mini show, con una campera que se prende y se apaga".
Eso, la campera de leds es el fetiche nerd al que Capri le dedicó casi el mismo tiempo que a su disco. "Es un show audiovisual en sí mismo. La controlo con el Live y la chaqueta obedece las órdenes. Como un Simon del hiperespacio", se entusiasma.
-¿Qué ves en el panorama local de la música electrónica?
-Pasé mucho tiempo encerrado, no sé lo que está sucediendo. Pero creo que tocar es un quilombo. Clausuran lugares porque no hay vasos de plástico. Y después del boom del dj con software, no vi bandas electrónicas o de fusión con el rock onda The Rapture. No sé si hay más producción. La escena de la electrónica pura no está no procreando.
"La escena ya no procrea"