Hablamos entre otras cosas de su proyecto Playboy de mediados de los 90 con temas como In Da Jungle o A Paco Di Bango's World, de cómo ambos fueron un éxito de ventas pero que tuvo que dejar el alias, primero porque los editores de la revista se pusieron tontos, muy tontos, con el uso de la marca. También estuvimos hablando de lo poco que le gustaron las remezclas de Savas Pascalidis y Filippo "Naughty" Moscatello que Gigolo incluyó en la reedición de su tema Flash en el año 2002 (“ese tema era redondo y ni siquiera yo podía hacer una remezcla que dijera algo más que el original”). Pero de todo lo dicho momentos antes de su set el pasado sábado en la sala barcelonesa Becool me quedo con esta frase de Orlando Voorn para enmarcar la entrevista de la semana: “La música tiene que sonar intensa y con un puntito de mala ostia. Porque la vida tiene mala ostia. Si la música no suena con la misma intensidad que la vida entonces es que no es real y no emociona y por tanto no me interesa”.
Al final acabó con sus huesos en Seattle.
Vivo en Seattle desde que me casé. Para mi Detroit es una ciudad muy dura. Seguro que te lo habrán comentado. En realidad es un lugar en el que se sobrevive y en esas condiciones es muy difícil crear, sobretodo cuando uno está pensando en las necesidades más básicas. En Detroit siguen funcionando a base de esa especie de cabarets en los que suena una una mezcla entre house y techno a 45 rpm, pinchados a doble velocidad. Seattle tampoco es que sea un referente a nivel músical y se han acabado imponiendo los directos de minimal con Ableton. No hay mucha música soulful pero se siguen haciendo fiestas. Por lo tanto, se puede decir que básicamente no está totalmente muerta.
A usted en los libros de texto se le ha considerado históricamente el puente entre Detroit y Holanda, pero por otro lado siempre ha ido a lo suyo.
Mis inicios musicales se retrotraen a mi relación con el hip hop. De hecho estuve involucrado en varios proyectos con rappers y demás. Hasta que me cansé y decidí trabajar por mi cuenta a partir de varios samplers de temas que había utilizado en mis sesiones de hip hop. Fue como adueñarse de la parte que más me interesaba de ese movimiento para trabajarlo en solitario con otras fuentes, como la música disco, por ejemplo. Para ello necesitaba únicamente un secuenciador y un sampler. Hasta que alguien me dijo: “Ey qué techno más bueno estás poniendo”. Entonces fue cuando oficialmente empecé a producir techno. En realidad lo único que estaba haciendo era dejarme arrastrar por esa tendencia propia de finales de los 80 en la que los Djs trabajan al margen de etiquetas. Sin esa mezcla no hubieran nacido ni el techno ni el house.
Entonces, empecemos con su historia…
Tenía un proyecto un proyecto llamado Frequency del que se enamoró Juan Atkins que a la postre fue el que me introdujo en la escena de Detroit. Por aquella época vino Blake Baxter a Holanda y me avisaron que venía, así que fui para allá para hablar con él y empezamos también algunos proyectos en conjunto. Quiero decir con esto que mi relación con la primera escena de Detroit fue más fácil, fluida y ordinaria de lo que mucha gente puede pensar. Eran tiempos en los que los productores de Detroit empezaban a contactar con otros mundos alejados geográficamente de la ciudad donde había nacido el techno. Después vino cuando me divorcié y decidí dejar Ámsterdam. Por entonces pasé una especie de crisis de identidad que afectó a mi creatividad. Recuerdo que todo el mundo se veía en la obligación de darme consejos. Mucha gente me recomendaba que me dedicara al trance que seguro conseguiría mucha pasta como muchos Djs de mi país que después se acabaron haciendo millonarios. Entonces fue cuando decidí irme a Detroit. Definitivamente en mi ciudad no me entendían.
Y con qué se encontró en tan mitificada ciudad...
Pues me mudé al edificio de Underground Resistance. Me consiguieron una habitación y allí me fui a vivir. Mad Mike fue como una especie de cicerone para mi porque me presentó a mucha gente y además me empezó a explicar las técnicas de producción –sobretodo como trabajar con entornos analógicos y digitales a la vez- que utilizaban por entonces. Vendí toda mi maquinaria para poder resolver unos problemas de financiación y tenía que ponerme las pilas con el uso de diferentes software y en general con herramientas digitales. Toda aquella experiencia sirvió para que me volviera a encontrar a mi mismo.
Pero parece que después su relación con la gente de Submerge no acabó muy bien…
Bueno, me llevo bien con parte de sus trabajadores, digamos que no tanto con otro grupo de personas que también forman parte de la familia UR. Mira, lo que está claro es que un sello, llámese cómo se llame, es un negocio y está sujeto a unos intereses y condiciones. No quiero parecer desagradecido porque les debo muchas cosas, entre otras que me recogieran cuando llegué solo a Detroit como te he comentado. Pero hubo un momento en el que tenía que volar del nido para seguir mi camino. Hubo gente que no lo entendió y que se comportó de manera desagradable conmigo. Como si una facción del colectivo entendiera que yo era propiedad de UR y de toda su escena y que no iba ser capaz de alzar el vuelo por mi mismo. Como en todas las familias, allí también existen luces y sombras. De hecho, mucha gente marchó de la ciudad porque tenía que buscarse la vida en otro entorno más favorable. Recuerdo que muchos Djs y productores tenían miedo de salir de debajo del ala de UR porque pensaban que no había vida más allá del sello. “¿Qué me va a pasar si dejo la ciudad?”, me preguntaban algunos. Yo siempre he sido muy radical con lo que he hecho. El propio Mad Mike no entendió mi marcha y me soltó un discurso de narices para que no me fuera de la comunidad. Aunque al final fue de los que respetó mi marcha.
Ni Mad Mike pudo convencerle entonces de su marcha…
Es que el mundo cambia para todos. Uno de mis dichos favoritos dice algo así como, tienes que entender el mundo para que este no te cambie a ti. Pero teniendo en cuenta que el mundo cambia muy rápido y entonces lo que tu creías que era una verdad inmutable empieza a temblar bajo tus pies… Hasta que pierdes el equilibrio y caes irremisiblemente de culo. El mundo va y en su marcha deja muchos cadáveres por el suelo que cayeron por inmovilistas. Algo así pasa con los ortodoxos de la técnica y la tecnología… ¿Qué viene el Ableton Live a cambiar nuestras vidas? Pues intenta aprovecharte de sus prestaciones y sacarle el máximo rendimiento siempre en tu provecho… aunque sepas perfectamente que no cambiará la manera de entender tu música. Pero que no se me malinterprete como ha pasado muchas veces. Sigo considerando a Mad Mike una persona excepcional.
Uno de sus últimos temas se titula Yes we can! (Night Vision ...). ¿Un guiño? ¿Una broma? ¿Hay que creer en Obama?
Nada de bromas. Fue mi pequeño homenaje al nuevo presidente. Mucha gente olvida que Barack Obama es un ser humano en frente de un entramado de operaciones e intereses. Por lo menos ha creado una corriente de optimismo que, en unos pocos meses, ha sido capaz de barrer de un plumazo ocho años de pesadilla. Démosle una oportunidad.
FUENTE: Orlando Voorn (16 Junio 2009) :: Entrevista :: Clubbingspain.com