Todavia no entiendo como alguien no armo algo lindo en la playa.. que envidia poder ver el amanecer con los pies en el mar...
MARCHA GLOBAL
Del Himalaya a las playas de Goa, de Australia a Zambia, de Tailandia al Amazonas. Los rincones más remotos del mundo acogen multitudinarias 'raves' abiertas a todos. Coge tu mochila y date un paseo por las fiestas de la luna llena.
Según los principios de la aerostática, un cuerpo puede flotar en el aire si pesa menos que éste. Pero los participantes de una rave lo consiguen subiendo al mismo globo. El ritmo es la llave del gas que inflama el baile y hace volar las sonrisas. Y el dj, el tecnochamán que guía la ceremonia hacia una dimensión ancestral donde se accede al espíritu del universo mediante la danza. El grupo está en resonancia y funciona como un solo organismo. Porque rave significa entusiasmarse, delirar. O, como decía Timothy Leary, el gurú del flower power californiano, conectar, sintonizar y dejarse ir (turn on, tune in, drop out). Cada fin de semana, en cualquier lugar del orbe occidental, aficionados al tecno más underground se reúnen en lugares de difícil acceso para bailar al compás de esta premisa. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Sin restricciones, más allá de las palabras.
La necesidad de ensanchar fronteras mueve a liar el petate y largarse a descubrir los continentes donde la pasta y las vivencias cunden más. Muchos jóvenes del primer mundo se regalan unos meses para romper con horarios y rutinas. Pero claro, quieren seguir bailando aunque sea lejos de casa. Apetece más que nunca. Quizá porque de viaje el tiempo se licúa y los parámetros cambian. Como en una rave. Por eso en Latinoamérica, África y sobre todo en Asia, estas fiestas son una cita ineludible dentro de la liturgia mochilera. Son un rito abierto a todos, fruto de la influencia que lo pagano y oriental ejerce desde los sesenta. De ahí que suelan coincidir con lunas llenas o eclipses, fenómenos cósmicos que favorecen la expansión.
Conexión australiana. Vayamos al principio. Esta historia comienza en Byron Bay, un idílico pueblo al norte de Sydney (Australia) habitado por hippies, surfistas y bohemios acomodados, muchos de ellos curtidos en el circuito asiático. Allí estaba yo hace tres años, deambulando por la primera fiesta de la luna llena (full moon party) de mi vida gracias al flyer que había encontrado en una tienda new age. Las proyecciones delimitaban el claro de un bosque de eucaliptos en el que unas doscientas personas disfrutaban de los tambores y didjeridoos que se solapaban al tecno creando un efecto hipnótico. Durante la noche conocí a Paul, uno de los tipos que cada mes organizaba aquel cotarro. Le transmití mi admiración por las buenas vibraciones que había, y debió de percibir un brillo familiar en mis ojos porque enseguida comenzó a hablarme de Goa. Bajo las palmeras de esta antigua colonia portuguesa al sur de Bombay (India) se celebraron las primeras raves de luna llena que luego darían nombre a un subgénero del trance con conexiones en otras partes del planeta, entre ellas Ibiza. Los hippies acudían a las playas de Anjuna, Chapora y Vagator atraídos por la atmósfera tolerante y un hachís que fue legal hasta mediados de los setenta. Paul estuvo allí en 1980 y en las fiestas sonaban los Doors y Neil Young. Cuando volvió cinco años después vio que el número de músicos y dj's había crecido y se dedicaban ya a experimentar sobre las bases del tecno incipiente. Así que decidió quedarse. Para hacer las mezclas empleaban walkmans, puesto que no podían usar vinilos ya que el calor los deformaba. La música india jugó un papel fundamental en el desarrollo del sonido Goa (la tabla y el sitar pueden alcanzar tal intensidad que, como el yoga y la meditación, son capaces de conducir a estados alterados de consciencia). Según este veterano, la masificación estaba acabando con la esencia PLUR (Peace-Love-Unity-Respect; Paz-Amor-Unidad-Respeto) que había originado las raves. Me dijo que ya sólo era posible encontrarla en pequeños círculos sin afán de lucro como en el que nos encontrábamos: "Lo que me atrajo de la música electrónica fue que rechazaba la estandarización de la sociedad de consumo y promovía el háztelo tú mismo. Muchos de los temas que escuchas han sido mezclados durante la semana y sólo los pincharemos esta noche. Casi nunca los grabamos porque creemos que cada momento es único".
Fotos de la full moon party de Kho Phangan (Tailandia) y del Solipse (Zambia). Pateando Asia. Dos años después agarré la Lonely planet y me fui a conocer el genuino percal mochilero. Aterricé en la India, pero no fui a Goa porque otros viajeros me ratificaron la masificación de la que Paul me había hablado. Después de tres intensos meses llegué al valle de Parvati, cerca de la frontera himalaya con China y a un día en autobús desde Nueva Delhi, donde los israelíes organizan muchas raves. Como dejan divisas, nadie les molesta. Estuve en una de ellas y lo pasé bien, pero la gente era bastante cerrada y por la mañana no se preocupaba demasiado por recoger la basura. No tardé en cruzar la gran cordillera.
En Nepal, las fullmoons suelen celebrarse en Sarangkot, a 1.600 metros por encima de Pokhara, que es el lugar desde el que parten los más conocidos trekkings. Recibir bailando el amanecer sobre los Annapurnas es toda una experiencia. Luego recorrí el vecino Laos, un tranquilo país de arrozales que acaba de abrirse al mundo y pronto va a saber de qué va esto de las full moon parties. Bueno, ésa es mi apuesta después de ver a los mochileros río abajo en cámaras de neumático y pasándose de largo por culpa del bang lassi, batido de yogur con fruta y marihuana.
Y finalmente llegué a Kho Phangan, una pequeña isla en el golfo de Tailandia que ha recogido el testigo de Goa y ahora celebra la más famosa full moon party del planeta. Desde que Leonardo Di Caprio rodó por allí La playa la cosa se ha desmadrado y cada mes congrega hasta 10.000 personas, muchas de las cuales han cruzado miles de kilómetros sólo para verla. Si no te molestan las aglomeraciones, pasarás un buen rato. Hay malabaristas con fuego, mucho equipo de luces y hasta un zoco en el que comerse un tentempié o enviar un e-mail.
Antes de volver a España pasé por algunos lugares más, pero no me enteré de ninguna otra rave. De todas formas, las tres en las que estuve fueron suficientes. De no ser por los espectaculares parajes en los que se ubicaban y la gente estupenda que siempre se encuentra, me habría quedado un regusto agridulce.
Tecno en África. Pues debo de ser un iluso porque el pasado junio volví a embarcarme en otro viaje con festival incluido. Aunque esta vez llegaría en nutrido grupo, con la entrada en la mano y dos flamantes todoterrenos llamados Kunta y Kinte. Se trataba de ver varios países del sur de África, leones y jirafas, las cataratas Victoria y, sobre todo, el primer eclipse total del milenio. La misma tecnología que puede anticipar tal maravilla astronómica, permite organizar un evento para recibirla como merece. Gracias a Internet y los vuelos transoceánicos, 5.000 rastreadores de magia pudimos citarnos allí.
Hablo de Solipse 2001, un montaje ensayado un año antes en el desierto marroquí que dio sus mejores frutos en Zambia. La inteligencia y el cariño se manifestaban en cada detalle: cine bajo las estrellas, comida vegetariana, guardería, reciclaje de residuos… Pero la organización no cubrió costes y fue imposible destinar parte de los beneficios a la lucha contra el sida como estaba previsto.
Fueron diez días de baile y comunión al calor de las hogueras. Me enteré además de que otro festival parecido a éste en el que nos encontrábamos -Earthdance 2001- estaba previsto celebrarse a principios de agosto en el corazón del Amazonas: la ciudad de Manaos esperaba la llegada de miles de emisarios de todos los rincones dispuestos a compartir, como nosotros, los ritmos pregrabados y el directo. Pero eso sí, durante los tres sobrecogedores minutos en que un anillo de fuego nos transportó al bucle del no-tiempo, los sonidos cesaron para dar paso a la música de las esferas.
Los días siguientes, en algún punto del campamento alguien se ponía a gritar e inmediatamente los aullidos se extendían como una descarga eléctrica. Este hábito espontáneo reforzaba el sentimiento de pertenencia a una especie que, pese a todo, sigue intentando sincronizarse con los ritmos de la naturaleza. Entonces me acordé de lo que alguien me dijo acerca del espíritu PLUR sucumbiendo ante las multitudes y pensé: "Paul, aún hay esperanza".
Las Full moon parties no son fáciles de localizar. Pero aquí te damos unos datos sobre algunas de las más establecidas, así como páginas de Internet donde puedes encontrar información.
FULL MOON PARTY' EN KHO PHANGAN (Tailandia).
Lo más fácil para llegar a Kho Phangan es volar a Bangkok y desde allí a Kho Samui, isla vecina un poco mayor en la que se encuentran el aeropuerto y los hoteles. Aún así, vale la pena visitar Bangkok. Puedes hospedarte por poco dinero en los alrededores de Khaosan Road, la calle más bulliciosa e insomne de la capital donde los tailandeses satisfacen cualquier requerimiento de las hordas backpacker: zurcen mochilas, dan masajes, venden billetes a cualquier lugar y tramitan visados y carnés falsos (de periodista, de conductor de ambulancias y hasta de observador de la ONU) mientras tomas por medio euro un batido de papaya viendo el último estreno de Hollywood en DVD… ¡Ah! y deja las compras para el final: Piérdete en el Weekend Market (el más grande de Asia). En Tailandia no es preciso el visado por una estancia inferior a un mes. En ese tiempo puedes hacer senderismo en el boscoso norte antes de disfrutar del paradisiaco descanso playero. El tren que va a Chiang Mai -la segunda ciudad del país desde donde se organiza la mayoría de trekkings (aunque recomiendo continuar hasta un encantador pueblecito a pocas horas en autobús llamado Pai)- para en la legendaria ciudad de Ayutthaya, que puede visitarse en un día con una bicicleta alquilada antes de seguir rumbo a las montañas. No te quedes en Haad Rin (donde se celebra la fullmoon). Es mejor disfrutar de la tranquilidad en los bungalós de otras playas (unos diez euros por uno doble con baño) y llegar de noche en las barcas que se fletan desde allí. Vale la pena presenciar las lucecitas del parque de atracciones desde las aguas. También hay fuera bordas que salen de Kho Samui. Lleva sandalias para protegerte de las botellas de cerveza rotas que irán cayendo en la arena. Aparte del dinero que vayas a gastar, no lleves nada de valor a la fiesta. Nunca encontrarías al ladrón.
Próximas fechas:
24 de junio, 24 de julio,
23 de agosto, 21 de septiembre,
21 de octubre, 19 de noviembre
15 de diciembre.
www.thaisite.com/fullmoonparty SOLIPSE.(Zambia)
Los organizadores del Solipse tienen pensado montar un encuentro global en Europa este verano llamado Solipse Unity Festival, pero sin el eclipse y más accesible a todo el mundo. Ya tienen localizados un par de sitios en la Europa del Este. El próximo eclipse total de sol tendrá lugar el miércoles 4 de diciembre de 2002, de nuevo en el hemisferio sur, unos dieciocho meses después de que el anterior cruzase curiosamente zonas muy cercanas del África meridional. Pocos minutos antes de que la sombra de la luna abandone la superficie de nuestro planeta, ésta volverá a tocar tierra firme en la costa suroccidental de Australia, donde se podrá vislumbrar apenas medio minuto de totalidad con el sol rozando el horizonte del atardecer. Por el momento sólo hay una rave medio programada al norte de Adelaida (
www.outbackeclipsefestival.com), pero ten por seguro que por allí celebrarán alguna más.
www.solipse.com
Thailand Full Moon Party
Next Full Moon Party date is Monday 24 December, 2007
Tuesday 25 December, 2007 (Christmas Party)
Monday 31 December, 2007 (New Year Party)
Tuesday 22 January, 2008
Friday 22 February, 2008
Friday 21 March, 2008
Sunday 20 April, 2008
Tuesday 20 May, 2008
Thursday 19 June, 2008
Saturday 19 July, 2008
Saturday 16 August, 2008
Sunday 14 September, 2008
Tuesday 14 October, 2008
Wednesday 12 November, 2008
Friday 12 December, 2008
