Con la disco más famosa de Ibiza, la movida electrónica llegó a Florianópolis El Pacha más grande del mundo abrió en Jureré Internacional y tiene capacidad para 12.000 personas
Feos, petisas y poco glamorosos, abstenerse. El copyright de "o mais grande do mundo" no podía hacerle asco a Florianópolis y en Jureré Internacional, su playa más chic, acaban de inaugurar la disco Pacha con más capacidad del planeta: entran 12.000 personas, el triple que en el estadio Obras y el cuádruple que en Pacha de Ibiza. La apertura significa, además, el desembarco de la movida electrónica en la ciudad, inexplicablemente ausente hasta diciembre.
Pacha es una marca famosa en todo el mundo. De hecho, la disco tiene franquicias en lugares tan diferentes como Nueva York, Marrakech y Buenos Aires. En el club de Floripa, las dos cerezas del logo resaltan en la decoración minimalista y un blanco que lo cubre todo: paredes, sillones mullidos, mesas, ¿pensamientos? La electrónica ataca apenas entrada la medianoche con DJ's for export. La manada salta en la pista principal al ritmo del "te miro y no te toco", con poquitas botellas de agua mineral en mano pero con indispensables dosis de la mágica guaraná versión lata, versión pastillas energizantes, sola o con vodka.
¿Argentina/os? Algunos. A ellas, para distinguirlas de las brasileras bastará con mirarles los pies: plataformas y 15 centímetros de taco las locales, chatitas las argentinas. Entonces el desfile de piernas torneadas en praias y de pechos modelados a mano se hace desde una altura que da envidia. De accesorios, llevan brillos, bijou gigante -pura fantasía-, minifaldas impúdicas. La mayoría son rubias de escola do samba, de raíces bien alemanas, aunque también las hay de raíces crecidas. Mulatas, ausentes.
Mientras un grupito de argentinos de Barracas intenta explicar "la necesidad de que Floripa tuviera movida electrónica", quienes pagaron 158 pesos para estar en el VIP (un balcón de lo más común pero que indica si uno es very important people o no) evalúan si vale o no la pena desenfundar la tarjeta Black para impactar con una botella de champán Cristal que se consigue en la barra por... 5.370 pesos (sí, no hay error de tipeo).
De los portones para afuera, Jureré Internacional toma forma de Beverly Hills por sus mansiones de película pochoclera: una especie de country a puertas abiertas, sin rejas en las ventanas pero con cientos de cámaras apuntando desde las esquinas.
Por ahí pasa una ¿estrella? del Big Brother local y causa revuelo. Por ahí, la noche nos reconcilie con los chillidos que saturan los oídos. Por ahí, alguno de los muchachos de seguridad -vestidos más como vigilancia de cadena de farmacias- ruega por que alguna princesa lo mire. Por ahí, una pista al aire libre con un gran escenario espera la presentación en febrero de Alanis Morissette.
Por ahí se hicieron las 4 de la mañana y los argentinos de Barracas, y los patovicas de farmacia y las princesas de fantasía y la noche empiezan a apagarse. Justo cuando se estaba poniendo buena (aunque con un ratito del Pacha mais grande do mundo, sobre).
Una marca registrada El primer Pacha abrió en la costa de Sitches (España) en 1967. Seis años después, en pleno movimiento hippie, desembarcó en Ibiza y con los años este club se convirtió en el más famoso. La marca tiene además hoteles, un canal de TV y edita discos.
20 Son los clubes que Pacha tiene en el mundo, incluida la Argentina. El más nuevo es el de Florianópolis y el próximo en abrir será en Moscú.
15 Años tiene la franquicia porteña de la discoteca. El club Pacha de Buenos Aires está ubicado en la Costanera.
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Con la disco más famosa de Ibiza, la movida electrónica llegó a Florianópolis