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Viejo domingo 05 abril de 2009, 18:30
Avatar de Ojitos
blehhhhh...
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Depeche Mode

Especial Depeche Mode

navegando encontré diversos especiales sobre cada cd de esta banda. Hasta el momento sólo llega hasta Violator. Si los continúan publicando, editaré e iré completando el thread.

por lo demás, espero que les resulte interesante como me resultó a mí



Speak & Spell (1981)



Comenzamos hoy un recorrido por la carrera discográfica de Depeche Mode, uno de los puntales del synth-pop y el grupo que ha sido más influyente en el devenir de la música de baile americana hasta mediados de los noventa, que editan nuevo disco, Sounds of the Universe, el 21 de abril.

Y comenzamos por el principio, por su primer larga duración, Speak & Spell (Mute, 1981), donde comenzaron a cimentar su leyenda. Ese comienzo tuvo su historia previa y sus porqués. Los chicos de Basildon eran cuatro Vince Clarke y Andy Fletcher, núcleo originario del grupo, Martin Gore y Dave Gahan, quien se sumaría el último al proyecto.

Fue en 1976 cuando Clarke y ‘Fletch’ formaron No Romance in China, un grupo de cortísima vida; después, en 1979, Vince Clarke y Martin Gore dieron forma con Rob Marlowe a French Look. Andy Fletcher se les uniría a continuación para crear Composition of Sound, de quienes aún circula por internet alguna pobre grabación.

DM Speak Vince Clarke fue el vocalista de esa entente hasta que Dave Gahan se subiera al barco, al que bautizó como Depeche Mode, el mismo de una revista francesa de moda bastante popular por entonces.

No se imaginaban estos cuatro que la historia del techno-pop no iba a ser lo mismo si ellos no hubieran aparecido. Su pop sintético, hecho con y por sintetizadores y caja de ritmos, la Korg KR55,escuchado con la perspectiva del 2009 resulta bastante primario pero igualmente delicioso.

Su primer tema publicado fue ‘Photographic’ y lo hicieron para un recopilatorio de noveles bandas del sello Some Bizarre. Éste entusiasmo tanto a la gente del sello Mute, con Daniel Miller al frente, que tras verles el productor en directo fueron fichados ipso facto.

Fue así como Depeche Mode entraron a grabar Speak & Spell a las órdenes del propio Miller, un disco que se publicó el 7 de noviembre de 1981 con una portada inquietante firmada por Brian Griffin que muestra un ave en un nido plateado envuelta en celofán sobre paisaje de color rojo encendido.

Antes de analizar el disco hay que decir que quien quiera escuchar el disco como fue concebido ha de acudir al original en vinilo, pues la versión del CD de 1988 era una auténtica porquería. O si quiere descubrir un nuevo Speak & Spell que se haga con la edición especial de 2006.

Aquí tenemos en el DVD una versión en DTS 5.1 (24bit/96k) que es una auténtica gozada, pues se ha remasterizado la grabación original a partir de las multitracks originales, mezclándose pista a pista cada tema. Y voilà, nos encontramos con nuevas percusiones, sonidos realzados, sintetizadores distintos…

Speak & Spell logró la aceptación del público gracias a ‘Just Can’t Get Enough’, un tema muy bailable que aún hoy es un clásico entre los fans del grupo. Pero los otros singles del grupo ‘Dreaming of me’ (Imeem) y ‘New life’ (Imeem), son aún hoy un un gancho inmediato y prueba de que el talento de DM era algo más que evidente.

DM, como se les conocería después, se alzaron con el trono del synth-pop británico en dura pugna con OMD y Human League, también dejaron otras gemas en este glorioso debut, que periódicamente vuelvo a reescuchar: ‘Puppets’, el hit llenapistas ‘Boys say go!’, la propia ‘Photographic’, una de mis favoritas de todos los tiempos.

Vince Clarke fue el genio y compositor de Speak & Spell, quien tras la edición del álbum abandonó a los Depeche en circunstancias extrañas, alegando incomprensión, le echaron para atrás el que sería su éxito Only you, y que el grupo estaba tomando una dirección distinta a la que él pretendía, para formar el dúo Yazoo con Allison Moyet.

Dejaba expedito el camino del liderazgo compositivo a Martin Gore, que solamente había colado en este primer álbum la marcial ‘Tora! Tora! Tora!’ y el instrumental ‘Big muff’.



A Broken Frame (1982)


Depeche Mode terminaron 1981 disfrutando de las mieles del éxito de su disco de debut pero con un gran hándicap: el abandono de Vince Clarke del grupo tras el concierto que dieron en Chincester el 3 de diciembre. El teclista, compositor y líder del grupo se marchó sin dar un portazo pero plantándolos casi sin aviso y alegando no soportar el éxito.

Depeche Mode habían empezado a cimentar las bases del synth-pop británico con Speak & Spell, llegando a ser los reyes de las discotecas, cuando las discotecas eran eso mismo, con ‘Just can’t get enough’. Eso produjo una mutación estética en el cuarteto, dejaron de ser unos niños pijos pasando de vestir como tales a hacer niños malos con cazadoras de cuero, botas de motero y camisetas de diseño punk.

Depeche Mode se vio de la noche a la mañana sin compositor y Martin Gore se hizo con las riendas del grupo ya que tenía canciones escritas, dos de las cuales, el instrumental ‘Big muff’ y ‘Tora Tora Tora!’, habían entrado en el álbum de debut.

Los de Basildon sin su cabeza principal no arrojaron la toalla y entregaron un disco, A Broken Frame, que salió al mercado el 27 de septiembre de 1982. Pero el cuarteto a falta de las campanadas del fin de 1981 aún tenía una gira por delante que terminar y solventar la pérdida de un teclista.

Pusieron un anuncio en el Melody Maker, la publicación más en boga en ese momento, que decía “grupo famoso busca teclista con menos de 21 años”. Y ni corto ni perezoso se presentó ante ellos Alan Wilder, que tenía un año más pero pasó la criba sin problemas había cuenta su experiencia previa en otras bandas; y ya estaba como miembro sustituto en enero de 1982.

Así se completó la formación clásica de Depeche Mode, un cuarteto que todavía tenía que demostrar que podía reencontrarse con el éxito. Alan Wilder, que vio como Mute era un sello que comenzaba a ser popular, seguía confiando en el grupo y puso todos los medios al alcance de su banda favorita.

El cuarteto se lanzó a una gira internacional con el soporte del single, un temazo titulado ‘See you’ que Martin Gore había escrito siendo un adolescente, y que fue un éxito que llegó al puesto 6 en las listas británicas. Luego vendrían la pizpireta ‘The meaning of love’ y ‘Leave in silence’, otros dos singles con los que se agotó todo el arsenal de grandes temas de un disco que cubrió el hueco que debía llenar.

Más adelante Dave Gahan confirmaba lo que la crítica ya había dicho, que:

es nuestro álbum más flojo. Está muy mal producido y por ello dijeron que éramos una banda muy blanda.Si soy sincero tengo que decir que no estábamos preparados para grabar un segundo disco tan pronto. Me siento avergonzado cuando lo vuelvo a oir.

Yo, que era bastante precoz, descubrí a Depeche Mode ese año gracias a un reportaje sobre el disco que pasaron en el programa de la segunda cadena de TVE llamado Musical Express y dirigido por Ángel Casas. Allí escuché Leave in silence y me hice con el maxi, un tema bastante severo con un tratamiento vocal muy de coro.

A pesar de todo, el álbum fue Top 6 en las listas de álbumes y su portada, una foto preciosa muy ‘milletiana’ de Brian Griffin con diseño de Martin Atkins que muestra un campo en el que una segadora trabaja con una hoz, ganó un montón de premios.

Como con Speak & Spell la edición en compacto fue una basura en comparación con el sonido que tenía el vinilo, y no fue hasta 2006 cuando se reeditó en formato híbrido SACD/CD y un segundo disco con la grabación en DTS 5.1, Dolby Digital 5.1 y PCM Stereo.

La foto de portada es un pelín distinta en esta edición de lujo y ni en la contraportada ni en el booklet se utilizó la misma caligrafía china original y se cambió el rojo del color del inserto por un gris ténue. También, algunos temas son sensiblemente distintos a raíz de la mezcla que se realizó, caso de ‘Satellite’, Leave in silence o ‘My secret garden’. El documental que acompaña al DVD es impagable con temas en directo y un documental sobre la transición habida en la banda recomendable para los más fanáticos.




Construction Time Again (1983)



Y seguimos con la revisión de la discografía de Depeche Mode y nos plantamos en 1983. El cuarteto había pasado con un notable bajo la prueba de fuego que supuso lanzarse al vacío y sin arnés con la ausencia de su compositor principal, Vince Clarke, y ocupando su lugar Martin Gore, quien firmó todos los temas de A Broken Frame.

A disco por año y una frenética actividad a Depeche Mode no se le podían pedir grandes discos y en este caso nos encontramos con Construction Time Again, un álbum que salió al mercado el 22 de agosto de aquel año y que más que nada tiene dos singles que son una absoluta delicia.

Me estoy refiriendo a ‘Everything counts’ (MySpace), el sencillo previo a la salida de este larga duración, y ‘Love, in itself’ (Dailymotion), que sirvió para relanzar el lanzamiento del long play. El primero es todo un himno que ha permanecido desde entonces en el set list del cuarteto y es uno de sus diez temas imprescindibles.

El segundo cumplió su objetivo y todavía hoy es una canción por la que parece que no han pasado los años. Lo importante a estas alturas es que el álbum sirvió para consolidar una formación en la que Alan Wilder pasó de estrella invitada, metafóricamente hablando, a actor secundario junto a Fletch.

El foco de atención del grupo, véase fans o crítica especializada, eran Martin Gore y ese cantante cada vez más en su papel, un Dave Gahan que en estos momentos era ya un icono en las carpetas de miles de adolescentes de todo el mundo.

Construction Time Again muestra en su portada una imagen del monte Cervino en los Alpes y un fornido trabajador siderúrgico blandiendo una maza da una idea de que algo estaba cambiando en Depeche Mode aparte de en lo musical.

Muchos hablan de que es el punto de partida de la era industrial del grupo, más que nada porque aquí comienzan a usar y abusar de los samplers y unas percusiones que otros han denominado stajanovistas.

Lo que sí queda claro es que aquí nos encontramos a otros Depeche y su imagen externa más dura, más ambigua, con más maquillaje y tinte capilar con muchísimas ganas de comerse el mundo y sembrando para recoger la cosecha en un futuro próximo.

Como en los dos discos anteriores, la edición en compacto de Construction Time Again fue una auténtica tomadura de pelo, un engañabobos para quienes apostaron por el compact disc y dejaron apartado el vinilo.

Por eso hubo que esperar a 2007 para ver por fin editada la edición deluxe, imprescindible para cualquier fanático de la banda en la que nos encontramos un DVD con sonido DTS 5.1, Dolby Digital 5.1 y PCM Stereo, una verdadera delicatessen para los oídos.

Aquellos que tienen este disco como favorito también disfrutan de ‘Two minutes warning’ y ‘The landscape is changing’, compuestas por el versátil e imaginativo Alan Wilder, dos jugosas piezas que están a la altura de ‘Shame’ y ‘Told you so’, dos de las ‘tapadas’ de un conjunto eclipsado por los dos singles antes mencionados.

Como extra en esta reedición nos encontramos con ‘Get the balance right’, otra perla del cancionero de los Depeche, que fue un extraño single que no se incluyó en el álbum porque su compañía, Mute, decidió publicarlo a principios de 1983 porque necesitaban un tema rompedor para volver a poner al grupo en órbita.



Some Great Reward (1984)


Depeche Mode siguieron siendo unos estajanovistas del pop electrónico y volvieron a repetir la máxima de disco por año. El cuarteto se trasladó a Berlín para grabar Some Great Reward a las órdenes de Gareth Jones y Daniel Miller. Querían hacer algo diferente y volaron a la ciudad alemana todavía dividida por el muro, concretamente a los estudios Hansa, donde habían grabado David Bowie e Iggy Pop, de quien tanto Dave Gahan como Martin Gore eran fans.

Que lo hubieran grabado en Berlín no fue según el compositor principal del grupo definitivo en el resultado final, aunque siempre ha reconocido que había una atmósfera muy especial muy distinta de la que habían en Londres, una ciudad que estaba muerta según Andy Fletcher. Some Great Reward continúa y define la línea marcada en su anterior álbum, Construction Time Again.

Una apuesta sonora en la que el grupo afianzó el sonido industrial introducido el año anterior, pasando definitivamente de ser un grupo para adolescentes a ser un grupo para todo tipo de públicos. Si ya en 1983 habían demostrado que no era una formación blandengue aquí lo confirmaron musical y estéticamente, en este aspecto quizás como un ejercicio de autoafirmación.

El cuero, la ropa negra, las gorras, las cadenas, las crestas y el maquillaje glam formaban ya parte de la estética de unos Depeche Mode, sobre todo de Martin Gore, que seguían siendo unos jóvenes con muchas ganas de marcha y que en Berlín tuvieron ocasión de ponerlo en práctica. Mientras los productores se quedaban hasta las tantas de la madrugada dándole vueltas a los temas en compañía de Alan Wilder, que se involucraría como un tercer productor en la grabación, Martin, Dave y Fletch se iban de juerga hasta bien entrada la mañana.

Some Great Reward, cuya portada muestra una imagen de unos novios en un entorno industrial a finales del mes de agosto de 1984 pero fue precedido de un single rompedor, ‘People are people’, un tema que se publicó el 12 de marzo y que habla derl racismo, del sexismo y de la aceptación de los demás. Fue un éxito inesperado para la propia gente de la dicográfica Mute y les abrió el mercado americano, que les recibiría un año después como una banda de culto tras haber fracasado en la conquista de aquel mercado en 1982. El videoclip en el que la banda deambula por un acorazado enfatiza esa idea metálica, industrial y vanguardista que buscaban.

El segundo single sería ‘Master and servant’, el reservo tenebroso del primer sencillo. Si aquel era demasiado pop aquí el grupo iba por delante. Las percusiones y los samplers son mucho mejores gracias a que Daniel Miller se hizo con un Synclavier que abrió el camino para conseguir sonidos novedosos gracias a la manipulación de secuencias como la de un guijarro deslizándose por una puerta metálica.

Aquí tuvo mucho que ver la presencia de Gareth Jones, productor experimentado en bandas industriales como Einstürzende Neubauten, quien afirmaba que hubo una especie de intercambio de informacíón entre lo que hacían lo que había hecho los Depeche en 1983 y los alemanes, utilizando su experiencia con la banda de Blixa Bargeld en el tratamiento de sonidos, melodías y texturas.

Todo el edificio de los estudios Hansa temblaron durante la grabación de Master and servant, para el que se pasaron siete días mezclándolo hasta conseguir ese fantástico sonido. El tema conforma el traslado al lenguaje del pop de la vida disoluta que Martin y Gareth vivieron en Berlín oeste durante la grabación del disco, durante la cual se iban a clubs sadomasoquistas disfrutando de los placeres de la pervesión. El videoclip es un reflejo de eso con una letra controvertida, efectos de sonido, gritos y una chica bonita de contrapunto.

El tercer single fue un single doble, el primero de la banda, con dos caras A, ‘Blasphemours rumours’ y ‘Somebody’. La primera volvía a ser causa de controversia y fue bastante criticada en el Reino Unido mientras que en Estados Unidos fue muy bien acogida. El tema parece un ataque a la iglesia pero en realidad se refiere a las crisis de fe que todo el mundo ha sufrido a lo largo de su vida. Sigue siendo hoy día un clásico y es para mí una imprescindible del cancionero del cuarteto.

La otra cara A fue Somebody, el primer tema acústico de Depeche Mode. Se barajó en un principio que Dave Gahan la cantara pero al final fue Martin quien tomó el micrófono, debutando en esa faceta como frontman. La grabó en directo en un gran estudio con Alan Wilder al piano y Martin se desnudó para cantarla. A la hora de la mezcla, los productores utilizaron varias tomas e introdujeron sonidos que habían registrado en las calles. Somebody aún estremece al oirla veinticinco años después de haber sido registrada.

Y aún había en el elepé otros temas interesantes como ‘Something to do’, canción de apertura de ritmo muy marcial y sonidos bastante experimentales, ‘Lie to me’, un tema al que le tiene bastante cariño Martin Gore y que habla de adulterio y es una delicia volver sobre él, e ‘If you want’, corte muy industrial compuesto por Alan Wilder y que está a la altura de las citadas anteriomente.




Black Celebration (1986)



En Black Celebration, Depeche Mode cruzaron definitivamente su propio Rubicón. El quinto disco en estudio de la banda fue decisivo para convertirlos en lo que hoy son: ídolos del stadium rock, clásicos modernos. Y también para transformarles en un grupo de calado generacional: si alguien piensa en la música de los 80, no tardará en referirse a los de Basildon. Y si hablas con alguno de los que se engancharon a ellos en esta época o en el posterior y superior Music For The Masses no será difícil que te confiese que fueron un grupo vital.

En Black Celebration Depeche Mode apuntalan todos los cambios que habían ido avanzando en los discos posteriores al adiós de Vince Clarke. Cada vez más cercanos al rock y más alejados de la intrascendencia festiva de sus primeros singles, todo el grupo parecía haberse embarcado en un camino donde la seriedad temática y la oscuridad musical no estaba reñidas con los hits.

En efecto, las canciones era hora menos bailables y más intimistas. El grupo había encontrado en el dramatismo el arma perfecta para arrebatar corazones: ahí están para demostrarlo los cinco minutos casi fúnebres de la canción titular, con la que se da inicio al disco. Ahí también la hermosa ‘A Question of Lust‘, que recoge con acierto parte de lo mostrado por Joy Division en Closer para convertirlo en romanticismo puro.

En Black Celebration, además, Dave Gahan sabe cómo exprimir a la perfección los matices sexuales de su manera de cantar. Y ambas facetas, oscuridad y sensualidad, quedan definidas a la perfección por uno de los grandes himnos de su carrera, ‘Stripped‘, elegida como single por razones fáciles de entender en cuanto se compara tema y disco: ‘Stripped’ es la versión más vendible del nuevo giro de la banda, además de tener una letra de las que ningún adolescente fan dejaría de recordar jamás

Let me see you stripped down to the bone; let me hear you make decisions without your television. (...) Let me hear you crying just for me.

Ampuloso, romántico, afectado, un punto depresivo, especial… ‘Stripped‘ quizás no sea un single sencillo, pero sí uno con el que cualquiera se puede identificar fácilmente hasta hacerlo suyo. He ahí todas las grandes cualidades de los mejores Depeche Mode: su condición de “grupo vital”.

Todo Black Celebration mantiene un nivel entre lo notable y lo sobresaliente, pero, sobre todo, da alas a la banda para ser masiva. Otros discos de Depeche Mode son mejores, más completos, con una producción más atemporal y con menos bajones (’Dressed in Black‘ lo es). Pero nada de eso resta impacto a este álbum, porque tiene algo muy especial que bendice su sonido, sus canciones y sus letras: no son canciones que se oyen, sino que se viven. Así que, una vez que estás dentro, ¿qué pegas vas a ponerles a cosas como ‘Sometimes‘ o, por supuesto, a la agresiva y adictiva ‘A question of time‘?

Un apunte muy personal: una de las mejores canciones de la época Black Celebration no está incluida en el disco original. Es el himno generacional definitivo de Depeche Mode y se llama ‘But Not Tonight‘. En las reediciones de Black Celebration y en la edición norteamericana sólo viene en su versión extendida, pero es en la versión single, incluida en la BSO de la película ‘Modern Girls’, donde da su do de pecho:

‘But not Tonight‘, grabada en un día y lanzada también como cara b de ‘Stripped’, es una de las mejores canciones sobre el carpe diem, la inconsciencia juvenil y la belleza de descubrir el mundo:

The stars in the sky
Bring tears to my eyes
Theyre lighting my way
Tonight

And I havent felt so alive
In years


Demasiado buena como para seguir teniéndola como tema menor.




Music For The Masses (1987)



Si algo le faltaba a Black Celebration eran singles vendibles. Canciones que pudiesen vender la oscuridad sexy y la desazón emocional de los “nuevos” Depeche Mode. Pero e, su sexto disco, lanzado en 1987, Depeche Mode consiguieron por fin unir todas las piezas de su propio puzzle. Y así fue como el título ‘Music For the Masses’ se hizo realidad: la banda se convirtió ya en un fenómeno mundial, en un grupo de masas.

Disco de platino, preludio de una gira mundial abrumadora (y recogida en el magnífico 101) y obra maestra de la banda, Music for The Masses es, junto a Violator, el disco que debería oír cualquiera que nunca haya escuchado a Depeche Mode para comprenderles mejor y decidir si entra o no en su mundo.

Music For The Masses es una de esas obras que hay que analizar casi canción por canción. No podemos saltarnos, por ejemplo, su impactante inicio, con la percusión industrial de ‘Never Let Me Down Again’ enmarcada entre líneas de teclado reconocibles desde el primer segundo y un riff de guitarra subiendo y bajando, apareciendo y desapareciendo de la canción. Dave Gahan está inmenso, quizás sabedor del potencial de la canción, que no arrasó en el Reino Unido pero sí en el resto de Europa y que es, hoy en día, uno de los clásicos por excelencia de la banda.

Esa inmediatez oscura que destila ‘Never Let Me Down Again‘ está bien representada también por el primer single extraído el disco, ‘Strangelove‘, pero sobre todo por ‘Behind The Wheel’, donde el ritmo y los sintetizadores tardan no más de medio minuto en crear un hit, sin que haya necesidad de que Gahan empiece cantar.

Cuando lo hace, ‘Behind The Wheel‘ lo muestra apasionado, romántico y trágico a la par, en una de esas canciones escapistas que tanto apetecen escuchar de vez en cuando y que si te pillan en el momento justo, te obligan a escucharlas tantas veces que acabas quemándolas.

My little girl Drive anywhere Do what you want I don’t care

El último single con el que Depeche Mode vendieron Music for The Masses fue una elección arriesgada, pero consecuente. Pese a lo inmediato de las tres canciones que ya hemos comentado, gran parte de la belleza de este disco radica en cómo esos hits absolutos se engarzan con paisajes mucho más tenebrosas. Ahí es donde encaja ‘Little 15‘, con la que, además, el grupo se ganaba el apoyo de buena parte de esos adolescentes para los que ya habían comenzado a ser imprescindibles, pero cuya letra funciona también en la madurez: pura nostalgia de tiempos más sencillos.

She wants to see with your eyes She wants to smile with your smile She wants a nice surprise Every once in a while

La intimidad que desprendía está canción estaba también presente en otros temas como ‘I Want You Now‘ o ‘The Things You Said‘. Con todos ellos, Musica for The Masses quedaba retratado como un disco ideal para épocas de altibajos emocionales: había canciones expansivas, con lsa que creerte el amos del mundo, y otras dolidas, íntimas, con las que lamerte las heridas en el encierro de tu habitación.

El cierre del disco, la grandilocuente pero efectiva ‘Pimpf‘, remarca el triunfo de la banda. Música oscura, sí, pero servida para esas masas dispuestas a confiar en la conexión emocional del pop. El mainstream como debería ser siempre.



101 (1989)


En 1988 Depeche Mode habían llegado a la cima de la música popular con Music For The Masses, un disco de irónico título que les supuso crecer cuantitativamente y cualitativamente. Los cuatro de Basildon probaron el mainstream y se quedaron en él; ahora eran un grupo de grandes estadios, de lo que llaman los expertos arenas, ocupando un puesto en el olimpo musical en el que a su nivel únicamente se encontraban U2 merced a The Joshua Tree.

101 es el documento de la gira Tour For The Masses, el primer álbum (un doble elepé, un doble compacto y una película) en directo de Depeche Mode y muestra el momento de gracia de una formación que había ido a más poco a poco, desde que comenzaron a principios de los ochenta. El del Rose Bowl de Pasadena (California) del 18 de junio de 1988 era su concierto 101 de la interminable gira de presentación y Alan Wilder sugirió ese título, que desplazó a los barajados Mass y A Brief Period of Rejoicing.

He vuelto a desempolvar mi álbum del 101, una copia por cierto promocional que sólo Dios sabe cuál es su valor, con un folleto en cartulina promo que habla del disco, con el libreto tamaño elepé con preciosas fotos en blanco y negro de Anton Corbijn, autor por cierto del vídeo de ‘Strangelove’, y hay que decir que es una auténtica obra de arte y aún no he hablado del interior.

El doble vinilo incluía diecisiete temas, veinte en su edición en compact disc, un formato prácticamente recién estrenado. Depeche Mode habían conquistado el mercado americano y el de Pasadena fue un ejercicio de autoafirmación, una apuesta personal de la banda y su equipo que les salió redonda, pues cerca de setenta mil personas llenaron por completo un estadio que no se había utiizado para grandes conciertos desde los setenta.

Como base de su repertorio incluyeron los temas de su último disco, con hitos en sus singles, esos himnos de hecho que eran y aún son ‘Behind the wheel’, ‘‘Never let me down again’ y ‘Strangelove’ (RepkaTV), cuyas versiones definitivas aquí nos las encontramos. Pero también recuperaron grandes éxitos: sólo uno de su primera época, ‘Just can’t get enough’, que gracias a la mano arreglística de Alan Wilder, sustituto de Vince Clarke, parece una nueva canción.

La oscura ‘Black celebration’ es un himno aún mayor, lo mismo que ‘People are people’, ‘A question of time’, ‘Master and servant’ o ‘Everything counts’, son canciones que nos dicen que Depeche Mode estaban allí para quedarse muchos años más con nosotros.

La película 101 fue dirigida por D.A. Pennebacker, una leyenda que había filmado algunos de los documentales más importantes de la historia del rock como Don’t Look Back, con Bob Dylan, y Ziggy Stardust And The Spiders From Mars, con David Bowie. El largometraje, que se estrenó en junio de 1989 en el Festival Internacional de Cine de Gijón y quien la vio dice que la experiencia fue inenarrable, es un hito en la carrera de Depeche Mode y como el propio director comenta:

No es una película de un concierto sino una película sobre una banda y un disco de ese particular período para el grupo y sus fans.

En ella hay pasajes impagables como la llegada del grupo al estadio en un cadillac descapotable anunciando el concierto, el final de la actuación con Dave viniéndose abajo y llorando, el momento en que se acerca una tormenta eléctrica y comienza a diluviar cuando están interpretando ‘Blasphemous rumours’, o cuando al cantante se le ocurre mover los brazos al interpretar ‘Never let me down again’ y la multitud le secunda, un truco escenico que a partir de entonces es obligatorio en todos sus recitales.

Ahí se aprecian los nervios del cuarteto camino del escenario mientras suena ‘Pimpf’, los problemas del montaje del escenario y con los instrumentos debido a que cambiaron todos los monitores y el equipo de sonido. Depeche 101 es un documental sobre gente corriente sin tomas falsas, con un grupo actuando en un gran escenario al que se le suma la historia de unos fans americanos que recorren el país acompañando al grupo en un autobús.

Del concierto Dave Gahan dice en la parte final del documental que incluye la edición de lujo de Music For The Masses:

Fue increíble. No ha habido otro concierto como éste para nosotros. Hasta aquel momento, éste era nuestro mundo. Es lo que hace que Depeche Mode sean tan especiales. Creamos nuestra propia utopía y vivimos en ella. Tuve una extraña sensación en aquel concierto. Al final del mismo pensé que se había acabado todo. No podíamos ir a ninguna parte con la caravana que habíamos estado arrastrando durante los últimos diez años. ¿Adónde íbamos a ir ahora? Era como si hubiésemos llegado a nuestro destino. Después todo cambió. Tenía que hacerlo. De algún modo había que dar el siguiente paso.

Ese nuevo paso sería ‘Violator’ pero esa es otra historia.



Violator (1990)


“¿Adónde íbamos a ir ahora? Era como si hubiésemos llegado a nuestro destino. Después todo cambió. Tenía que hacerlo. De algún modo había que dar el siguiente paso.” Así acababa 101 (1988, Mute Records) en declaraciones de Dave Gahan. Su primer directo publicado presagiaba un cambio en una banda que ya no era ni por asomo la que se presentó con Speak and Spell (1981, Mute Records). Depeche Mode habían publicado Music For The Masses (1987, Mute) y con dicho álbum habían puesto fin a una primera época. Se buscaba ese segundo paso e iba a llegar con Violator.

La segunda etapa iba a comenzar, casualmente, con la nueva década de la mano de Violator (1990), el que para muchos es considerado el mejor trabajo de Depeche Mode. Si el anterior les había abierto las puertas del difícil mercado estadounidense, el séptimo álbum de estudio les seguiría abriendo las puertas de cualquier lado, mercado o estadio sólo que de forma aún más mediática.

Llegados a este punto los de Basildon junto a su productor inicial y jefe del sello Mute Records, Daniel Miller, algo más que un padre para la banda según los propios miembros, deciden que estaban derivando a un sonido más rock, algo que no les interesaba a ellos, ya que ellos querían abordar su sonido desde la electrónica y mirar ahí al rock, no al revés.

Violator parte bajo esa intención de control sonoro. El propio Daniel Miller lo cuenta en el libreto de la edición coleccionista de este trabajo:

Violator es un álbum electrónico más clásico que Music For the Masses, el cual tenía un mayor sonido épico. Depeche Mode siempre han creído que estaban yendo hacia un sonido más rock, frente a lo cual se resistieron fuerte. Ellos son una banda de electrónica que usa guitarras, no una banda de rock que usa la electrónica. Esto ha podido condicionar en parte el sonido de Violator.

A esto se le unían las declaraciones que él mismo hacía en 1997 a la revista Rockdelux y que recoge el libro Loops. Una Historia de la Música Electrónica (2002, Reservoir Books):

Sus influencias eran el punk Kraftwerk, claro, los primeros singles de The Human League y el glam de Roxy Music. No tenían las influencias de los sesenta, sino las de los setenta. (…) A los fans de Spandau Ballet o Steve Strange no les gustaba Depeche Mode. Depeche era una banda cien por cien electrónica a la que no le interesaba el rock camuflado de Duran Duran. Estaban más cerca de Orchestral Manoeuvres in the Dark.

De esta manera, cuando en 1989, de mayo a diciembre, entran al estudio a grabar (en Milán y luego al norte de Dinamarca, en los Puk Studios) el objetivo estaba claro, reducir el peso de las guitarras electrónicas y todo lo que recuerde al rock en sus canciones, decisión que se contrapone a lo que en esos momentos iba a estallar: el Big Beat desde Gran Bretaña con The Prodigy y The Chemical Brothers como ejemplos mediáticos.

La producción corrió a cargo de Mark Ellis “Flood”, acompañado por el propio grupo. Y de la mezcla se encargó François Kevorkian (salvo de ‘Enjoy the Silence’, a cargo de Miller y Flood), ya que Flood no estaba en ese momento disponible y confió en Kevorkian, reconocido DJ, y productor francés, muy meticuloso y especial, que había mezclado cuatro años antes el Electric Café (1986, EMI/Warner Bros.) de Kraftwerk.

La experiencia de Mark Ellis hasta ese momento le hacían valedor para sustituir a David Bascombe como productor. Si buscaban un sonido oscuro, el fichaje de Flood era más que propicio ya que el inglés se había curtido en la generación del post-punk, estuvo como ingeniero asistente en el álbum Movement (1981, Factory) de New Order, además de unirse a Soft Cell, Psyhic TV y sobre todo a Cabaret Voltaire, un nombre que a Depeche Mode no se le tendría que olvidar. La manera de enfocar el industrial por los de Sheffield ha marcado a muchas bandas, y entre ellas a la de Gahan.

La aportación de Flood es elogiada por todos los protagonistas. Incluso Andy Fletcher comenta en relación a lo de las guitarras algo que les dijo Ellis:

Flood decía que nuestras ideas preconcebidas eran un montón de chorradas, que si quieres usar guitarras, las usas. Hay que hacer lo que suene bien. No se deberían tener reglas. La única regla que teníamos era no usar el mismo sonido dos veces. Nos estábamos quedando sin sonidos.

Las canciones se cubrían de atmósferas oscuras, programación ante todo (Alan Wilder) y muchos teclados distorsionados para mezclar sonidos. Las guitarras estaban presentes pero cuando suena el vinilo publicado en 1990 por Mute Records ni se distinguen casi entre los bajos y la voz de David Gahan.

Esto cambia con la publicación en 2006 de la edición coleccionista, donde las canciones gozan de más arreglos y la adaptación a las capacidades del Dolby Digital 5.1 hace que la influencia de Kraftwerk sea aún más importante, ya que las bases miran al grupo alemán, aunque también el techno y house procedente de los Estados Unidos (tanto de Detroit como de Chicago, especialmente de la primera ciudad) son otras de las referencias de Violator.

Para probar el sonido conseguido, el 29 de agosto de 1989 Mute Records publicó ‘Personal Jesus’ en todos los formatos disponibles (7”, 12”, CD). El tema, escrito por Martin. L. Gore se convirtió en un himno nada más darse a conocer. La canción está inspirada por el libro Elvis and Me de Priscilla Presley y nadie esperaba el éxito que iba a alcanzar.

Daniel Miller y compañía no pensaban “que era un gran éxito, sólo una manera de introducir a la gente a Violator”. Con un título tan especial, al que luego se unieron las imágenes de Anton Corbijn en el videoclip (grabado en el desierto de Tabernas, en Almeria), el grupo y el sello tenían miedo a la posible censura, pero el resultado fue el opuesto: ‘Personal Jesus’ se convirtió en el “12 pulgadas más vendido de la historia en Estados Unidos por Sire/Warners” según comenta Miller. Un millón de copias vendidas en palabras de Dave Gahan.

Y es que el tema no es para menos. El riff de guitarra inicial, las miras a Kraftwerk y la manera de entender el pop por New Order hacen que el tema tenga una melodía pegadiza perfecta. Después la letra ya hace el resto y golpea en cada escucha. Actualmente es una de las canciones más versionadas, entre las que destaca la de Marilyn Manson.

El segundo single publicado fue ‘Enjoy the Silence’, el 5 de febrero de 1990. Partió de la maqueta de Martin, como solían hacer, sólo que en este trabajo el grupo cambia de metodología, gracias a los consejos de Flood. Este tema partió de un armonio y una voz según Alan Wilder. Pero querían más. A partir del propio Wilder, a quien se le ocurrió transformarlo en un tema casi de baile, y Flood, llegó uno de sus himnos perfectos. Hasta el momento, el single de más éxito en la carrera de Depeche Mode.

El 19 de marzo de 1990 por fin fue publicado Violator bajo Mute Records. Y el éxito fue inminente, en el número dos de la lista británica, en el séptimo puesto de la US Billboard 200, otro número dos en la lista alemana, en la suiza… Según los datos del documental, hasta la fecha (2006), Violator ha vendido siete millones y medio de copias en todo el mundo.

Aún quedaban dos singles por ser publicados. ‘Policy of Truth’ fue lanzado el 7 de mayo de 1990. La vinculación con la escena electrónica se ve en el doce pulgadas publicado por Mute en las Islas Británicas donde The KLF firma uno de los remixes.

‘World In My Eyes’ es el cuarto single aunque fue el segundo tema creado y a partir del cual la banda consiguió una metodología para grabar los siguientes, según comenta Flood en el documental.

Sólo fueron lanzados estos cuatro pese a que Violator tiene la posibilidad de escoger cada tema que dan forma al álbum como single. ‘Sweetest Perfection’ con un verso que definiría la trayectoria del grupo (“Nothing can stop me”), la balada nocturna de ‘Waiting For The Night’, o los buenos loops de ‘Blue Dress’, sin olvidar el riff y la solemnidad de Gahan en ‘Clean’.

“Han hecho falta 10 años y 22 singles, pero Depeche Mode es el grupo por excelencia del techno-pop.”. Así comienza el documental incluido en la versión coleccionista en palabras de una periodista de la época y así se podría resumir a grandes rasgos ese momento. Depeche Mode seguían paso a paso convirtiéndose en más que un grupo.


fuente: Especial Depeche Mode: Violator (dejo la de éste último. desde ahí, pueden ir pasando de cd en cd ).
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basta para mí!

... Las cosas más triviales se vuelven fundamentales...
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Agradecimientos:
Hay demasiados agradecimientos para mostrar.
  #2  
Viejo domingo 05 abril de 2009, 18:53
Avatar de vadevi7
Pinot Noir
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Miembro desde: 02 octubre 2006
Ubicación: Villa Devoto City
Re: Depeche Mode

Excelente aporte , sobre todo por como explican y/o describen cada disco .
Esperando ansiosa esta banda a la cual le debo mi amor por la ME .
20 años escuchandolos y no cansan .
Enjoy ...
__________________
SI H.C ES TAN MALO, NO VAYAN MAS, ASI YO TENGO LUGAR PARA BAILAR .

Mientras Hernan siga tocando , yo seguire bailando ...


[http://www.perritosdevillegas.org/

Cuida tu salud , tatuate en un lugar serio
http://morgantattoo.com.ar/
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  #3  
Viejo domingo 05 abril de 2009, 19:09
Avatar de *YaMiLiTa*
Fulana de Tal
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Re: Depeche Mode

Muy buen aporte Sabri!
Se agradece
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  #4  
Viejo martes 07 abril de 2009, 05:06
Avatar de Ojitos
blehhhhh...
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Miembro desde: 31 octubre 2005
Ubicación: South Side
Re: Depeche Mode

Cita:
Originalmente escrito por vadevi7 Ver Mensaje
Excelente aporte , sobre todo por como explican y/o describen cada disco .
Esperando ansiosa esta banda a la cual le debo mi amor por la ME .
20 años escuchandolos y no cansan .
Enjoy ...
eso fue lo que me resultó interesante: la forma, la claridad y (por qué no?) la objetividad.

y definitivamente, no cansan
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... Las cosas más triviales se vuelven fundamentales...
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  #5  
Viejo martes 07 abril de 2009, 18:42
Avatar de barby*
CandyFlipper!
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Re: Depeche Mode

Excelente aporte Sabri!
Sin dudas, la mejor banda,lejos!
Esperamos ansiosos a octubreee!
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*a.k.a LaMaga!


FUEEEERZA CRISTINA!!!
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  #6  
Viejo martes 07 abril de 2009, 19:25
Avatar de Jarabe
Walking in My Shoes
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Re: Depeche Mode

Historia d musica clasica...
Un sueño q vengan este año !
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Edd: no es necesario leer ni conocer lengua alguna, no hay proceso por el cual debas atravesar aparte de escucharla y entenderla.
Tom: pero esa sensación inicial de escuchar, y ser absorbido por la música, sentirse diferente a causa de ella, transformado. ese es el poder transformador de la música.
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  #7  
Viejo martes 07 abril de 2009, 20:41
Avatar de edu10
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Re: Depeche Mode

Buenísimo el aporte ojitos, Depeche Mode es sin dudas una banda que ha dejado una gran huella en la historia de la música...
__________________
My father asked me in a letter. If the sun generated music, what would it be like?
If the sun inspired art and music, what would it be?
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  #8  
Viejo martes 07 abril de 2009, 21:12
Avatar de Fede !!
notandistinto
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Ubicación: Capital Federal
Re: Depeche Mode

Lo acabo de terminar de imprimir para leer mientras viajo al laburo

HERMOSO aporte, gracias.
__________________
#


and if i had some trousers, i'd walk right down the street. and if i had a mauser, i'd shoot everyone i meet.
what a good time, what a lovely time.
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  #9  
Viejo miércoles 08 abril de 2009, 16:09
Avatar de cotita
muejeje
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Miembro desde: 10 mayo 2006
Ubicación: Quilmes
Re: Depeche Mode

q buen aporte sabri
estan desde antes q yo naciera jajajaj

y sin dudas una de las mejores bandas en la historia
__________________
T a m .
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  #10  
Viejo lunes 20 abril de 2009, 21:51
Avatar de Ojitos
blehhhhh...
Miembro Pro
 
Miembro desde: 31 octubre 2005
Ubicación: South Side
Re: Depeche Mode

amplío el thread...


Songs of Faith and Devotion


Estamos en 1992, han pasado dos años desde Violator durante los cuales los cuatro miembros de Depeche Mode apenas han tenido contacto y es el momento de reunirse para empezar a dar forma a su octavo disco ‘Songs of Faith and Devotion‘ (1993, Mute Records) producido de nuevo por Flood.

El ambiente estaba enrarecido, las adicciones y disputas eran el pan de cada día. Hasta tal punto que Alan Wilder decidió abandonar el grupo tras este disco y Andy Fletcher tuvo que ser sustituido por Daryl Bamonte para finalizar las dos extensas giras (Devotional Tour y Exotic Tour) que acompañaron a este álbum, con más de cien conciertos durante trece meses por todo el planeta, que les dejaron completamente exhaustos.

Sin embargo, el resultado fue uno de los discos claves en toda su carrera. Se veía venir desde hace tiempo un acercamiento al rock, alque ellos siempre intentaron frenar colocándole todo tipo de trampas. Pero esta vez no tuvieron ningún problema en sustituir sintetizadores por instrumentos orgánicos y dejarse llevar por el grunge, e incluso el gospel que tan bien encaja con la temática religiosa que predomina en todo este álbum.

Por supuesto que todo cambio siempre conlleva una importante dosis de riesgo y hay que echarle un par para dar un giro tan brusco a ese sonido que te ha llevado a lo más alto. Pero aquí la jugada es perfecta, los que hasta este momento les habían rechazado por demasiado electrónicos y blandos se rindieron ante las guitarras afiladas y percusión de SOFAD y los que ya estaban enganchados seguían igual de encantados porque a pesar de todo el disco seguía sonando a Depeche Mode. Esto sí que es saber evolucionar.

Han pasado muchos años y a mí se me siguen poniendo los pelos de punta con la fuerza que desprende ‘I Feel You‘, tema que abre el disco y el que fue el primero de sus cuatro singles, que desde entonces se ha convertido en una de esas canciones claves de la banda. Nunca antes los de Basildon habían dejado fluir ese rock que llevaban dentro de esta manera.

No es la única joya que nos encontramos, todo el disco lo es. Depeche Mode está atravesando su mejor etapa creativa y cada canción es capaz de transmitir mil sensaciones que consiguen manipular nuestro estado de ánimo. La misteriosa ‘Walking in my Shoes‘, fue el segundo single y nos vuelve a recordar su lado más oscuro.

Hasta su look se ha vuelto más rockero, David Gahan con tatuajes, barba y pelo largo aparece como una especie de Jesucristo, rodeado de dantescos personajes en este inquietante vídeo del gran Anton Corbijn.

Aún más sorprendente resulta el desgarrador grito gospel que es ‘Condemnation‘, interpretada únicamente con piano y batería y la increíble voz de David Gahan como una última confesión a todos sus pecados. De hecho yo veo todo este disco como un intento de redención agarrándose a la religión desde los más profundo del agujero (es en esta etapa cuando su adicción a las drogas es más dura y a punto estuvo de acabar con él unos años después).

El gospel (quien lo iba a decir) está muy presente en gran parte del disco, en las más festiva ‘Get Right With Me‘ y sus coros negros y hasta en la electrónica ‘Mercy in You‘. La religión también, siendo el épico ‘Judas‘ y sus referencias bíblicas el punto álgido de la oración.

Al igual que ocurría en Violator, aquí también aparece oculto un interludio ‘Interlude #4‘, un pequeño fragmento instrumental creado por Brian Eno que posteriormente sería utilizado para introducir ‘I Feel You’ cada vez que la tocan en directo. Pero la mayor rareza de todo este Songs of Faith and Devotion y el punto más lejano a Depeche Mode es sin duda el experimento sinfónico que llevan a cabo en ‘One Caress‘ que recuerda a Queen pero a mi me resulta un tanto fallido.

‘In Your Room‘ fue el cuarto y último single, con una mayor presencia electrónica quizás para intentar compensar la ausencia de esta en los tres anteriores.

Si ya habían demostrado que eran los más grandes haciendo techno-pop ahora también lo son tocando todo tipo de palos. Muchos hablaban tras este disco de la disolución definitiva de Depeche Mode, ni se imaginaban las alegrías que aún nos iban a dar a todos sus devotos y a los que nunca perdimos la fe en ellos.


Especial Depeche Mode: Songs of Faith and Devotion


personalmente, esperaba que siguieran saliendo estas reseñas
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