Hace muchísimo no hago un review, será porque no hubieron muchas fechas a las que haya ido el 2010 que hayan valido tanto la pena como ésta, como para dedicarle mi tiempo a contar lo que fue esta 1era visita a Córdoba, la cual, si bien fue por un sólo motivo, terminaron sumándose a medida que pasaron los días, muchas situaciones preciadas y agradables.
Arrancamos tipo 00:30 para La Rural, por suerte no quedaba muy lejos de donde estábamos (punto a favor en Córdoba: desde lugares lindos para pasear y visitar hasta las zonas céntricas y para ir a tomar algo o bailar, se pueden llegar fácilmente con colectivo en pocos minutos). La entrada fue rapidísima, de hecho adentro no habían mas de 50 personas sumadas la pista indoors y la outdoors, es más, hasta nos tocó el nº 1 en el guardarropas jajaja. El sonido afuera estaba lindísimo dentro de la estructura estilo cúpula que alojó luego a Franco y Simbad para que entonaran la noche con su house bien warm y divertido; la noche iba tomando color y la verdad que el clima no pudo acompañar mejor, super cálido con un leve viento reconfortante.
Saliendo del clima outdoors, nos metimos dentro ya que estaba x arrancar Ricardo. Adelante de todo de principio a fin, super cómodos, si bien más tarde el ineludible calor nos puso algo quejumbrosos, nada podía opacar la música que sonaba de la mano de Raresh y Ricardo. Yo diría que más que un b2b fue algo así como una demostración o exhibición de lo que saben hacer, tomándose su tiempo para crear climas que abarquen todos los estilos y estados posibles, pasando desde el microhouse, el tech house, con dejos de jazz, soul y ritmos latinos, as usual, realmente comprobé que quién tiene el honor de compatir cabina con él, siempre termina luciéndose y aprovechando el momento para poner la mejor música.
Ultimos 30 minutos antes de que finalice, como nos tiene acostumbrados, la sutileza de llevarnos a encontrar el placer dentro de los tempos lentos y diría que hasta vacíos de beats, con un desfile de instrumentos que te sensibilizan y llenan de paz al oírlos, al menos para mí, este tipo de cierres son inolvidables e impagables.
Así es, lo que pasó luego, sólo algunos pueden explicarlo -y no estoy del todo segura de que haya palabras o calificativos para hacerlo-, lo guardo en el cajón de experiencias únicas y épicas que tuve el agrado de vivir.
