| La fiesta interminable Un círculo. Así podría definirse este 2007 respecto a la música electrónica internacional que tuvo lugar en Córdoba en estos últimos doce meses. La primera visita que pasó por este suelo fue el japonés Satoshi Tomiie, un sábado de enero en plena temporada carlospacense, y el lunes próximo será la misma figura la que cierre la circunferencia, en el Orfeo Superdomo. Este año que se va seguramente será recordado por los cordobeses apegados a las pistas de baile como uno de los mejores –sino el mejor– en materia de presencias de dee jays de renombre mundial. Con Creamfields Buenos Aires consolidada (y promocionada) a nivel global como la fiesta electrónica más grande del mundo, Córdoba parece haberse subido a esa ola que ubica a las fiestas rave como los lugares donde hay que estar, ola impulsada por un fuerte sponsoreo.
Marzo fue un mes bisagra en ese sentido: el viernes 9 de aquel mes, y para clausurar su temporada de verano, el boliche La Estación convocaba al pinchadiscos canadiense Luke Fair para animar la velada. Al día siguiente, el sábado 10, el argentino mejor rankeado en las listas de todo el planeta (¿hace falta decir que se trata de Hernán Cattáneo?) colmaba el Orfeo con una experiencia de su progressive.
Continuemos con el balance: en su cuarta visita a Córdoba, Circulation pasó por la cabina de Club F el 5 de mayo (en realidad, desde hace un tiempo que viene sólo Paul Davis, la mitad de la dupla circular) y la madrugada del 25 se llevó a cabo el festival Electrorock, que tuvo como figura estelar al norteamericano Woody McBride, luego de la presencia fallida del dúo Cocoon. La otra mitad
Josh Wink, leyenda del techno de los 90, ofreció un set genial en el festival Winter Sounds que se desarrolló un sábado de junio en uno de los pabellones del Complejo Feriar. Días más tarde, la productora local Buenas Noches invitaba para su aniversario en Peekaboo al holandés Michel De Hey.
El ritmo de las visitas se sostuvo en la segunda mitad del 2007. A las sucesivas participaciones de dee jays extranjeros que pasaban por la disco Infierno, en septiembre se le sumaba Club 33, que para su apertura contrató al dúo M.A.N.D.Y.
Luego se confirmaría un rumor que circulaba desde hacía tiempo y que a la vez cumplía el anhelo de muchos: el número 1 del mundo pisaría suelo cordobés por primera vez. Tiësto, de él se trata, llegó acompañado de Dan, otra figura de peso aunque eclipsada por el gigante holandés. Fue en Carreras, el fin de semana del 13 y 14 de octubre.
Noviembre encontraría en estas pampas a los siempre interesantes Layo & Bushwacka!, y por el mismo mes también se habló de una posible visita del inglés John Digweed, otro mimado de la escena actual (visitó Córdoba en diciembre de 2004), quien después de su performance en Creamfields de la capital nacional podría haber pasado por la Docta. No pudo ser.
A lo largo del año ya han desfilado muchas noches, muchos tragos mezclados con bebidas energizantes y muchos danzarines sedientos de breakbeats. El próximo lunes, la misión de concluir esta fiesta extensísima recaerá en Satoshi Tomiie. A juzgar por sus dos anteriores presentaciones en Córdoba –ambas finalizaron cerca del mediodía–, se descuenta que su set estará a la altura de las circunstancias |