JBO: A Boy's Own Oddisey
Junior Boys Own quedará para siempre en el imaginario clubber británico como uno de los primeros sellos en convertirse en fenómeno de masas en la incipiente cultura electrónica de principios de los 90 en las islas. Con el auge de JBO y estandartes como Underworld o los primeros Chemical Brothers nace en Inglaterra todo un mercado que no deja indiferentes a los medios de comunicación especializados y al sector del ocio nocturno que empieza tomar la alternativa de las raves de finales de los 80. La electrónica de baile se populariza al amparo de los super-clubs y de las caras de los primeros héroes del techno y del house que en Inglaterra alcanzan el status de estrellas del pop por obra y gracia de las revistas de tendencias. La electrónica popular pierde la inocencia. Se vuelve respondona y gamberra encarnada en sellos como Junior Boys Own que cuentan en la historia de la cultura popular del país de arriba más por lo que significó de espaldarazo para la escena masiva que por su calidad intrínseca. Aunque el sello nace con idea de transcender más allá del mercado a través de un fanzine que ejerce como ideario y embrión de una plataforma editorial que se definirá como arma arrojadiza elaborada por clubbers para clubbers , con un cierto aire “socialista” y pedagógico en sus páginas en el que cabía desde pasión futbolera a la primera crónica conocida sobre los pasos del acid house –primera publicación en hablar del tema en 1987- contados casi en primera persona y todo explicado con un sentido del humor rompedor que brillaba con luz propia en una época en la que los conservadores imponían su ley con mano de hierro. Junior Boys Own se convirtió en la bisagra perfecta entre la locura acid house y el tech-house visionario que empezó a llenar estadios. Aprovechando que la plataforma Defected - poseedora de los derechos del sello - ha decidido lanzar el recopilatorio y el libro A Boy’s Own Odyssey: Acid House Scrapes and Capers - se recupera también el legado fanzine ahora que el blog se ha impuesto como referente contracultural- nosotros organizamos también un repaso cronológico por algunos de sus hitos discográficos. Dedicado especialmente a los menores de 30 años (hemos señalado algunos hits menos conocidos por el gran público español en detrimento de los super-clásicos conocidos por todos).
X-Press 2 - Muzik Xpress (1992)
Algo olvidados últimamente, hubo un tiempo en el que Ashley Beedle, Darren Rock y Darren House marcaron el paso de baile en cuestiones de house desvergonzado y algo hooligan en la Gran Bretaña post-Margaret Thatcher. Su primer maxi fue este Muzik Xpress. Ya en la primera década del siglo actual ficharon por Fatboy Slim para el sello Skint. Pero claro, ya no era lo mismo.
Lemon Interupt – Big Mouth (1992)
El germen de Underworld se llamaba Lemon Interupt. Durante un tiempo estuvieron manteniendo ambos nombres, de 1990 a 1992, para ver cómo reaccionaba su público. Hasta que firmaron su exitoso álbum Dubnobasswithmyheadman y se decantaron por Underworld. Este tema seminal en la carrera de Karl Hyde, Richard David Smith y Darren Paul Emerson era habitual en la maleta de Sasha.
The Dust Brothers – Song to the Siren (full Sabre mix) (1993)
Un homenaje a las sirenas que los dos hermanos químicos escucharon hasta el hartazgo en raves de principios de los 90 y que tanto influenciaron su música. El maxi del tema original de 1993 incluye dos remixes de Sabres of Paradise que por entonces son lo más en cuestiones de electrónica off beat.
Underworld – Rez (1994)
Los primeros tracks de Underworld conformaban la antesala de la fiebre del progressive house que más adelante se popularizaría por todo el Reino Unido. Lo suyo era una mezcla de techno+house+pop+ciberdelia que marcaría un hito en la electrónica de baile para estadios. Después llegó Born Slippy en 1995 (incluido en la BSO de Trainspotting) y todo saltó por los aires.
Swag - Drum Hydraulics EP (1995)
La primera oleada de maxis de Chris Duckenfield (sobretodo como remezclador ha publicado con los sellos emblemáticos de la época como Nuphonic, 20:20 Vision, Glasgow Underground…) y Richard Brown como Swag es testimonio directo del mejor tech-house que ha parido UK durante la pasada década (que es como decir en toda su historia, vamos). Rápidamente JBO les echó el lazo y ellos devolvieron la confianza depositada con maxis como este.
The Ballistic Brothers – Come On (Simon Templar Mix) (1997)
También hubo tiempo para devaneos a mayor gloria del acid jazz con este combo formado por Ashley Beedle, como no, Darren Rock, David Hill, Darren House y Uschi Class. Estamos en un momento en un momento en el que el drum&bass se ha domesticado a golpe de nu jazz gracias (o por culpa) de la influencia de sellos pretendidamente arty y ¿adultos? como Talking Loud (con diggers empedernidos como Gilles Peterson y Norman Jay marcando el paso).
Black Science Orchestra - Save Us (The Jam) (1996)
Ashley Beedle ha sido un hombre clave en el desarrollo del house británico. Estuvo enfrascado en mil y una batallas como este proyecto en el que compartía espacio en el estudio con el ahora muy popular Rob Mello y los algo más desconocidos Linsey Edwards, Marc Woolford y Uschi Classen. La respuesta al house filtrado que empezaba a asomar los cuernos en Francia.
Fire Island - White Powder Dreams (1997) Bocca Juniors - Raise (1997)
El año 1997 es un año algo pobre en cuanto a hits destacables pero vamos a aprovechar la publicación de este doce pulgadas para recordar a Pete Heller y al principal valedor del sello Terry Farley antes de que se sustrajeran del todo al influjo del tribaleo, de Ibiza, de super-cachés y demás. Ambos también compartieron el proyecto Roach Motel y como curiosidad llegaron a tener un grupo de balearic llamado Bocca Juniors junto a Andrew Weatherall en Boy's Own Recordings, subsello del que nos ocupa y que llegó a ser himno en el club Venus de Nottingham. Cabe recordar que Terry, Peter, Andy y Steven Hall forman el primer núcleo duro del sello durante los primeros tres años de vida del label.
Regular Fries - Accept The Signal (LP) (1998)
En 1998 el sello empieza a dar señales de agotamiento tirando la casa por la ventana a la desesperada con reediciones de los infalibles Underworld. Por entonces empieza a fijarse en el trip hop que ya lleva un tiempo haciendo pupa desde otros puntos del país (ese año Massive Attack saca su último álbum reivindicable, Mezzanine). Como muestra estos desconocidísimos londinenses Regular Fries y este The Pink Room extraído de su álbum Accept the Signal. Iban para “the next big think” y duraron únicamente cuatro años (1997-2001).
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