Los temas más quemados de los últimos tiempos
¿Cúantas veces os ha pasado que escucháis un disco, os gusta, y poco a poco os vais cansando de él hasta que acabáis odiandolo con todas vuestras fuerzas? Sobre todo en verano, pero también en otras épocas del año, hay discos que suenan, y suenan, y suenan, hasta que aburren.
En la electrónica, pasa lo mismo. Después de varios meses presentes en las maletas de todos los Djs del mundo, pasan a sonar en la radiofórmula, en televisión, forman parte de campañas publicitarias, y al final, acaba conociendolo hasta tu madre, que cuando lo oye, te dice: “¡Anda hijo! ¿Esto no te gustaba a tí?“ ¡Y entonces es cuando lo odias con todas tus fuerzas!
Y en el fondo, tiene mérito, que temas en principio creados para una escena musical muy concreta consigan saltar fronteras de esta manera. Por eso les dedicaremos algún que otro post: porque sin duda, se lo merecen.
En primer lugar, tenemos el Aftermath de Pryda. Sólo ahora, cuatro años después, el tema consigue arrancarme unos bailes. Porque probablemente ha sido de los más quemados de la escena housera. Empezó siendo un himno del progressive house y después se convirtió en el comodín perfecto para todas las fiestas del mundo.
Y es bueno, muy bueno. A mí al menos me encanta. Lo que no se puede decir del siguiente ejemplo, el horroroso Heater de Samin. Hace dos años ya, y las radiofórmulas aún siguien quemándonos los oídos con el dichoso acordeón. Lo que a priori fue el tema más cool de Circoloco, Ibiza, Luciano, y compañíaahora es un disco que suena en los seat león más tuneados de los polígonos industriales de todas nuestras ciudades.
En efecto, el Heater ha sufrido una curiosa transformación. Esa transformación, no la sufrió la turbina, perdón, el Total Departure. Este es bien reciente, del verano pasado, y nunca ha dado el salto a la comercialidad. Sin embargo, hubo una época que lo pinchaban todos, y cuando digo todos es TODOS, los Djs electrónicos del mundo. Se lo he oído a Laurent Garnier. A John Digweed. Y también al plantel de Space of Sound y Matinée. Sin excepción.
Discazo sin duda. Con una base bien trabajada, contundente, que suena bien. Con subidones interminables. Y guardaría un recuerdo excelente del mismo, si no se hubiera requemado tanto. El año pasado en Ibiza salí de fiesta cuatro noches, y lo escuché las cuatro. Y varias veces. Maldita turbina…
El siguiente ejemplo cumple perfectamente lo que comentaba al principio del post. Lo conoce tu madre, tu abuela y hasta te venden el politono: es el glamouroso track de Modjo, estandarte del house galo. Lady, hear me tonight. Un buen disco del que sí, después de dar el salto a los locales de pachanga, también nos hemos cansado.
Y por último, el que para mí ha sido el tema más cansino (que no más repetido) de los últimos tiempos. El trenecito. Al Mouth to mouth de Audion le pasó, hace ya algo más de dos años, lo mismo que a la dichosa turbina… perdón, al total departure. Sonó tanto en todas las sesiones (de minimal, de techno, de house), que nos hartamos pronto de él.
A estas alturas puede que os preguntéis a qué se debe la imagen que encabeza el post. Es evidente: se refiere a Circoloco, la discoteca que más hits por metro cuadrado es capaz de crear. Y allí apareció el Heater, sin duda el tema más quemado de los cinco expuestos. El número uno.
Y es difiícil que encontremos otro que esté a la altura… aunque lo podemos intentar.
Los temas más quemados de los últimos tiempos (I)